El Confidencial
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José Manuel López García
Ernesto González Valdés
Internacional

Tregua en el este de la la República Democrática del Congo mientras avanzan las consultas

21-11-2008

La situación en el este de la República Democrática del Congo (RDC) es de relativa tranquilidad, mientras se espera el refuerzo de la Misión de la ONU en el país (MONUC), aprobado la víspera por el Consejo de Seguridad, y se prodigan las consultas para solucionar el conflicto por vía diplomática. Las autoridades de Kinshasa han recibido con beneplácito la decisión de las Naciones Unidas de enviar otros 3.000 "cascos azules" para reforzar el contingente de 17.000 hombres de la MONUC, aunque exigieron que la misión de paz internacional tenga "un mandato más fuerte". "Era una decisión que todos queríamos, pero es necesario, además, revisar la concepción del mandato de la MONUC para que se adapte mejor a las circunstancias sobre el terreno", dijo a los medios de prensa en Kinshasa el ministro de Comunicación congolés, Lambert Mende. El funcionario subrayó que "el mandato debe ser revisado porque cada vez que se produce una emergencia, la MONUC siempre esgrime cuestiones legales acerca del mismo". El mayor contingente militar nunca antes desplegado por la ONU es una fuerza de interposición entre las facciones enfrentadas desde hace más de una década en la RDC, pero su tarea principal es la de proteger a los civiles. Los grupos humanitarios que trabajan en el este del país -donde el rebelde Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y el Ejército, apoyado por milicias tribales, combaten nuevamente desde agosto pasado- consideran que la actuación de la MONUC es "insuficiente". "La MONUC no hace casi nada, son meros observadores y cuentan con unos medios técnicos y humanos muy pobres, casi de vergüenza", dijo en Goma, la capital de la provincia de Kivu Norte, epicentro de los actuales enfrentamientos, Juanjo Aguado, religioso católico español que trabaja en un proyecto educativo del Servicio Jesuita para los Refugiados. Según Aguado, "lo único que hacen bien los militares de la MONUC es el control de la ciudad de Goma, porque los soldados que están en el campo, completamente aislados, son indios y paquistaníes que desconocen el terreno, la situación y, por supuesto, el idioma". "Soy defensor de la las fuerzas de paz, pero no así, porque cuando la situación se pone muy caliente ponen la tapa, pero no logran apagar el fuego", concluyó el jesuita español. En consonancia con la opinión de Aguado, el portavoz de Intermón Oxfam para la RDC, José Luis Barahona, señala en una nota remitida hoy a Efe que la decisión de reforzar con otros 3.000 soldados y policías la MONUC, "no basta para solucionar la crisis en el terreno y no debe encubrir la urgente necesidad de intervenir más rápidamente". "Hay vidas en peligro y miles de personas están sufriendo debido a los combates y la inseguridad crecientes", dice Barahona, por lo que pide a la Unión Europea que "responda rápidamente con su contingente especial en estado de alerta, creado exactamente para responder a este tipo de crisis". Entretanto, el jefe del Estado congoleño, Joseph Kabila, viajó este viernes a Luanda (Angola), uno de sus antiguos aliados en la guerra de 1998 a 2003 en el este de la RDC, conflicto ese que involucró a otros cinco países de África meridional y tuvo como protagonistas principales, aunque con distintos nombres, a los mismos grupos rebeldes y milicianos enfrentados actualmente. Kabila solicitó en octubre pasado la asistencia militar de Angola y el CNDP ha denunciado la presencia de soldados, aparentemente, angoleños combatiendo lado a lado con las tropas gubernamentales angoleñas en Kivu Norte. Sin embargo, Angola ha rechazado tajantemente las aseveraciones rebeldes y afirma que solamente intervendrá en el conflicto en la RDC si recibe un mandato de la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC), bloque económico que agrupa a 15 países. Laurent Nkunda, el general renegado del Ejército angoleño que lidera el CNDP, ha advertido de que un despliegue de tropas angoleñas en el este de la RDC podría "incendiar la Región de los Grandes Lagos". El CNDP, que el pasado martes a la noche comenzó su anunciado repliegue de los frentes de batalla al norte de Goma a fin de "dar una nueva oportunidad a la paz", está ahora a la espera de que comiencen las negociaciones para un armisticio bajo la mediación del enviado especial de la ONU a la RDC, el ex presidente nigeriano Olusegun Obasanjo. El Gobierno se ha negado hasta ahora a dialogar directamente con el NCDP pues afirma que ello sería privilegiar a un solo grupo en detrimento de las demás facciones en el este congolés, pero su falta de éxito en el terreno militar no parece dejarle otra opción sino sentarse a la mesa de negociaciones con Nkunda.





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