Internacional
24-11-2008
Los apenas 56.000 habitantes de Groenlandia -la mayor isla del mundo con 2,2 millones de kilómetros cuadrados, el 81 por ciento cubierto por hielo- votan este martes en referendo una amplia reforma de su estatuto de autonomía que abre las puertas a su independencia total de Dinamarca en el futuro.
El nuevo estatuto, que sustituirá al aprobado en 1979, reconoce a los groenlandeses como pueblo con derecho a la autodeterminación, su idioma como única lengua oficial, amplía al máximo las competencias que puede asumir el Gobierno autonómico y otorga a éste el control de los hipotéticos ingresos procedentes del subsuelo.
Este último punto ha sido el principal motivo de discordia entre Groenlandia y Dinamarca, y el que ha provocado un retraso de casi dos años en la propuesta sobre reforma del estatuto que una comisión mixta elegida por ambos gobiernos debía consensuar.
Según estimaciones recientes bajo su subsuelo podría haber reservas de crudo equivalentes a la mitad de las de Arabia Saudí, lo que permitiría a un país que vive de la pesca y la subvención anual de Copenhague -el 27 por ciento de su PIB- ser autosuficiente.
Ambos gobiernos han acordado que la subvención estatal de 3.200 millones de coronas (unos 429 millones de euros) se reducirá progresivamente con una cantidad que corresponderá a la mitad de los hipotéticos ingresos anuales del subsuelo que superen los primeros 75 millones de coronas (algo más de 10 millones de euros).
En el caso de que la subvención se reduzca a cero, ambas partes deberán renegociar sus futuras relaciones económicas.
El nuevo estatuto abre a Groenlandia el acceso a competencias como política penitenciaria, policía, tribunales, extranjería y control de fronteras y transporte aéreo, de cuya financiación deberán encargarse las autoridades de Nuuk, la capital groenlandesa, una vez que las asuman.
Sólo seis áreas seguirán bajo control danés: Constitución, nacionalidad, Tribunal Supremo, defensa y seguridad, política monetaria y de divisas y política exterior, si bien las autoridades groenlandesas deben ser tenidas en cuenta en cuestiones internacionales que afecten a su territorio.
Aunque el referendo es de carácter consultivo y deberá ser aprobado luego por los parlamentos de Nuuk y Copenhague, hay un acuerdo implícito de todas las fuerzas políticas para respetar su resultado, que nadie cuestiona que será afirmativo: la única duda radica en el porcentaje que alcanzará el "sí".
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