Internacional
27-11-2008
El primer ministro de Tailandia, Somchai Wongsawat, declaró el estado de excepción en los dos aeropuertos de Bangkok, ocupados por manifestantes de la oposición que piden la renuncia del Ejecutivo. La decisión fue adoptada durante una reunión de urgencia del Gabinete celebrada en la ciudad de Chiang Mai, a unos 600 kilómetros al norte de Bangkok, en medio de intensos rumores de un golpe de Estado, confirmó el ministro tailandés de Salud, Chalerm Yoobamrung.
La medida de emergencia adoptada por el Ejecutivo no incluye, sin embargo, a los miles de manifestantes que desde el pasado 26 de agosto ocupan la sede del Gobierno de Tailandia. Nada más conocerse la decisión, responsables de la Alianza del Pueblo para la Democracia, que lidera las protestas, instaron a sus seguidores a la calma.
El ministro de Salud explicó, asimismo, que en primer lugar se intentará dialogar con los líderes opositores para que vuelvan de forma pacífica a sus casas, pero apuntó que tiene treinta equipos médicos de urgencia preparados para intervenir si es necesario. "Me gustaría que el diálogo triunfase, pero si la negociación fracasa, mejor crucemos los dedos", manifestó el ministro en una teleconferencia. En este sentido, el Ejecutivo acordó que sea la Policía la que se encargue de desalojar a los miles de manifestantes que desde esta madrugada ocupan los aeródromos del Suvarnabhumi, el principal del país, y Don Muang, ambos en la capital.
El Departamento de la Policía Metropolitana se hará cargo de la situación en Don Muang, a unos 30 kilómetros al norte de la capital, mientras que la Policía Provincia se ocupará de Suvarnabhumi, donde miles de personas, muchos de ellos turistas, están atrapados sin poder viajar. El primer ministro tailandés decidió confiar la misión al cuerpo policial ante la reiterada negativa del jefe del Ejército tailandés, general Anupong Paochinda, a utilizar la fuerza con los opositores.
Poco antes, el Gobierno ya había instado al Ejército a permanecer en los cuarteles, en respuesta los intensos rumores sobre un inminente golpe de Estado, opción que Paochinda ha desestimado. "Las tropas deben estar en las barracas y el primer ministro no va a destituir a nadie", dijo el portavoz del Gobierno, Nattawut Saikuar, en rueda de prensa.
La crisis política en Tailandia se remonta a las elecciones parlamentarias de 2007, ganadas por los mismos políticos que habían sido expulsado del Gobierno el año anterior en un golpe militar.
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