El enólogo Bertrand Sourdais, abanderado de la viticultura biodinámica abordará en Santiago algunas de las claves para reactivar el viñedo gallego. Lo
hará en el marco de las jornadas del Espacio de Innovación Vitivinícola Feuga:
hacia una viticultura y enología de calidad', que tuvo hoy como uno de sus
principales invitados a Carlos Falcó, quien ahondó en el papel de la gestión de
innovación en el éxito y proyección de su empresa (Pagos Marqués de Griñón).
Bertrand Sourdais nació y se crió en el valle del Loira (Francia) donde su
familia lleva cinco generaciones elaborando vino en la bodega Domaine de Pallús,
en Chinon. Estudió enología en Burdeos, en la acreditada escuela de Blanquefort. De la
mano de Álvaro Palacios -en cuya bodega del Priorato hizo prácticas- llegó a
Dominio de Atauta, en 1999. Desde entonces, se declara un enamorado del suelo,
de las cepas prefiloxéricas, con sus raíces originales, y de la variedad 'tinto
fino' tan particular que se produce en Atauta, una pequeña localidad soriana de
la zona más desconocida de Ribera del Duero.
Sourdais centra todo su trabajo en el suelo, en la viña y en saber
interpretar las especialidades de cada cosecha. De hecho, dispone de 32 clases
de suelo distinto, del que salen 32 tipos de vino diferentes en otros tantos
depósitos, con lo que afirma que cada año el vino tiene un "perfil incomparable
al anterior".
En su filosofía está también una intervención cada vez menor en el proceso de
vinificación, reduciendo la extracción activa e incrementando la pasiva,
"dejando que el vino venga solito", explica. Abanderado de la biodinámica en España, afirma que es una filosofía "que yo
entiendo como ser sabio en su tiempo, no un sabio del siglo XV, sino del siglo
XXI", argumenta. En su opinión, lo más importante es la calidad nutritiva, energética, el
equilibro, tanto en la planta como el vino, e intentar conseguir la armonía. Por
ello, cree en los abonos orgánicos y no en los minerales y en las hierbas en la
viña durante el invierno.
Alude además a las plantas, al viñedo y al vino como algo vivo, mientras
considera que el suelo está muerto por la cantidad de productos que recibió en
el pasado.
Su trabajo, en el que asegura que tendrá que emplear diez años más, es
reactivar la actividad del suelo, eliminando los productos químicos, aunque
reconoce que es algo difícil.
A lo largo de la jornada del jueves, además de la intervención de Bertand
Sourdais, se incluyen paneles científicos de mañana y tarde que ofrecen temas
como la vinificación de los vinos espumosos, las líneas de investigación en
bacterias lácticas del vino, la enología del siglo XXI, los vinos blancos dulces
o los encuentros entre empresas y grupos de investigación, este último uno de
los objetivos fundamentales en los que pensó la Fundación Empresa Universidad
Gallega a la hora de programar estas jornadas.