La pistola utilizada por los terroristas para matar al empresario
Ignacio Uría no es la misma que la empleada en el asesinato del ex
concejal socialista de la localidad guipuzcoana de Arrasate Isaías
Carrasco el pasado 7 de marzo.
Fuentes de la lucha antiterrorista han asegurado que, tras el análisis
de los tres casquillos encontrados en el aparcamiento de Azpeitia,
donde fue tiroteado el empresario, se concluye que no fueron disparados
por el mismo arma. Los tres casquillos son también de la marca 9
milímetros Parabéllum, la misma munición utilizada en el atentado de
Arrasate, donde se encontraron cinco proyectiles de este mismo modelo.
El "modus operandi" de ambos asesinatos fue muy similar: un pistolero
fue el encargado de tirotear a las víctimas, ninguna de ellas llevaba
escolta, tenían costumbres rutinarias y los dos atentados se produjeron
en torno a la una de la tarde y cerca de los domicilios de las víctimas.
En el caso de Ignacio Uría, la acción terrorista tuvo lugar cuando el
empresario, de 71 años, había estacionado su coche en el aparcamiento
situado junto al restaurante Kiruri, adonde acudía habitualmente a
jugar una partida de cartas antes de ir a comer a su casa. Uno de los
dos terroristas que le esperaban en este lugar se bajó de un coche y le
disparó tres tiros, dos de los cuales le impactaron en la cabeza y en
el pecho.
Desde el lugar del atentado se divisa el conjunto monumental de la
basílica de Loyola, construida en torno al lugar de nacimiento de
Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Fue precisamente
en este escenario donde tuvieron lugar las conversaciones secretas
entre el PNV el PSE/EE y Batasuna durante el fallido proceso de paz de
2006.