El líder del PP, Mariano Rajoy, se niega a romper la baraja y mandar al paro a los díscolos. Tanto Soraya como Cospedal apuestan por dar un puñetazo encima de la mesa y dejar claro quién manda en el partido. La ocasión la pintan calva con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina. Las damas de don Mariano proponen jubilar a Mayor Oreja, cabecilla de los rebeldes, y sustituirlo por la propia Cospedal o el alcalde de Madrid, Ruíz Gallardón. Pero Rajoy no está por la labor, prefiere aguardar y, en principio, mantiene al ex ministro del Interior como cabeza de cartel al parlamento de Estrasburgo. Ahora bien, todo depende de lo que ocurra en las autonómicas del País Vasco y Galicia. Si el PP sube, también crece la capacidad de maniobra de su actual líder. Tiempo al tiempo.