Primero fue Vigo y ahora Santiago. La dirección del PSOE no gana para disgustos pero ella solita se los busca. Pide la opinión de la militancia y luego la ignora y pasa lo que pasa. Toxo gana entre los afiliados pero pierde en los despachos. Todo lo contrario que Leiceaga. Al PSOE estas maniobras le pueden costar un disgusto, no lo digo yo, lo afirma un poncio santiagués rebotado con sus colegas de dirección.