En busca de sus orígenes, el diplomático y vicerrector de Programas Internacionales del Sistema Público Universitario de Nueva York, Robert Gosende, ha llegado a Galicia para descubrir un pasado que se confunde entre los concellos coruñeses de Outes y Rois. Diplomático de carrera durante más de 30 años, el que fue embajador de EE.UU. en Somalia lamenta que su padre, un emigrante natural de Rois, haya muerto sin volver a Galicia. Ahora, Gosende toma el relevo y se propone "reforzar" los vínculos entre las universidades públicas gallegas y norteamericanas, para que "más estudiantes" se sumen a los programas de intercambio.
PREGUNTA: ¿Cómo llega la familia Gosende desde Galicia hasta los Estados Unidos?
RESPUESTA: Mi padre nació en Ribasar (Rois) en 1894 en una gran familia de siete u ocho hermanos. Mi abuelo quería que fuese cura, por lo que lo envió al Seminario de Santiago para que recibiese formación religiosa. Pero el no quería ser sacerdote, así que discutió con su padre durante seis años hasta que volvió a casa un verano. Tras otra discusión familiar se marchó a Vigo, donde tomó un barco hacia Santiago de Cuba. Por aquella época, sus hermanos mayores José y Manuel se habían marchado a América, estableciéndose en Connecticut, en el oeste del Estado de Masachussetts. Allí conocieron una especie de universidad para formar a emigrantes. En esta institución concedía créditos a los extranjeros por el trabajo hecho fuera de EE.UU. Mi padre permaneció durante ocho años en Santiago de Cuba y en 1919, tras establecer un pequeño negocio, sus hermanos le propusieron que se trasladase a EE.UU., lo que aceptó. Allí empezó a ir a la universidad, trabajando por las noches en un hospital, donde conoció a mi madre, que era escocesa.
P: ¿Tuvieron ocasión de volver a Europa?
R: En 1935, ambos querían volver, porque querían presentarse a sus respectivas familias, pero la Guerra Civil comenzó en España y ya no era buen momento para venir aquí. Después llegó la Segunda Guerra Mundial y mi padre falleció en 1951, sin retornar nunca a Galicia.
P: ¿Pudo reencontrarse ya con las raíces de su padre?
R: Siempre pensé que mi padre procedía de la Serra de Outes, era el lugar que el me repetía, pero ayer supimos que era originario de Ribasar, en Rois. Encontramos la iglesia donde fue bautizado y las tumbas de sus tres tíos. Con eso, el sacristán de la iglesia nos ayudó a encontrar a tres primas que aún viven en otra aldea. Fuimos ayer a conocerlas, y fue una sensación fantástica, increíble. Son las hijas del hermano menor de mi padre.
P:¿Nunca tuvieron contacto con su familia gallega?
R: Cuando mi padre falleció yo tenía 14 años y mi hermano tenía 11 años. El contacto con el la familia de mi padre fue casi inexistente, porque los hermanos de mi padre fallecieron poco antes que mi padre. Yo siempre quise estudiar español para poder venir aquí, y ahora necesito practicarlo. Durante mi carrera diplomática no tuve ocasión de practicarlo, pues estuve en Rusia, Somalia, Libia.
P: ¿El hecho de que sus progenitores fuesen emigrantes le empujó a decantarse por la carrera diplomática?
R: Esta realidad hizo que para mi el extranjero fuese muy importante. Es extraño, para ser diplomático actualmente tienes que firmar un papel en el que te comprometes a que nunca servirás en el país del que proceda tu familia. Dicen que tendrías prejuicios, por eso nunca pude trabajar en España.
P: ¿Contempla la posiblidad de volver al mundo de las relaciones exteriores o prefiere seguir vinculado a la universidad?
R: Nunca abandoné la política, como ciudadanos activos, todos estamos en política. Abandoné la diplomacia para trabajar en un nivel diferente, con los estudiantes. Para mí es una alegría trabajar en esto. Estuve hablando con el rector para ver cómo podemos lograr que más estudiantes de Santiago vengan a estudiar a Nueva York, y a la inversa. Esto es política, porque estos jóvenes son los líderes del futuro. Es nuestra responsabilidad, debemos mostrar a los estudiantes todas las posibilidades.
P:¿Pondréis en marcha un nuevo programa de becas que complementen las que ya se ofrecen?
R: Sí, vamos a trabajar para mejorar la movilidad de los estudiantes, pero las becas son solo una manera de facilitarles que puedan estudiar fuera. Necesitamos pensar también si las familias pueden permitírselo, si pueden pagar. Si esperamos por las becas del Gobierno, sólo habrá ocho, como pasa hasta ahora en Galicia. Lo que necesitamos es buscar vías al margen de las ayudas estatales. Estamos trabajando con bancos españoles. Una de las cosas positivas de las universidades públicas de Nueva York es que nuestros precios son bajos en comparación con las universidades privadas, que son muy caras.
P:¿Qué atractivos ofrece la Universidade de Santiago a los estudiantes neoyorquinos?
R: La universidad compostelana es un destino fenomenal desde un punto de vista histórico. Se trata de un espacio de la civilización mundial con una gran riqueza monumental. Es un lugar estupendo para los interesados en estudiar historia o arte. Pero también precisamos potenciar las ciencias, la informática, por lo que necesitamos explorar todas las oportunidades.
P:¿Cuáles son las principales diferencias que observa entre nuestros sistemas universitarios?
R: No soy un experto en las especificidades del sistema universitario español. Creo que una de las principales diferencias entre EE.UU. y Europa es que forzamos a nuestros estudiantes a que se comuniquen, que no se limiten solo a tomar notas y a estar sentados en la clase. Insistimos en que tienen que participar.