Martí Gironell alcanzó el éxito con su primera novela, 'El puente de los judíos', que llegó a las quince ediciones en catalán y las ocho en castellano, además de ser traducida a varias lenguas. Ahora, este joven periodista se echa al monte con 'La venganza del bandolero', la historia de un legendario personaje que dejó tras de sí una leyenda negra de traición y violencia. Como el propio autor lo define, una mezcla de Robin Hood y Curro Jiménez. Ahí es nada...
Pregunta: ¿Cómo llegó hasta ti el personaje de Boquica?
Respuesta: Llégó en dos momentos distintos de mi vida. Primero en los años 80, cuando me encontré una pintada en la pared, que es la que empieza el libro y que sucedió de verdad: "tiembla , Maholá, que Boquica volverá". Cuando acabé de escribir 'El puente de los judíos', en septiembre de 2006, en el pregón de la fiesta mayor de mi pueblo iban repasando nombres ilustres y no tan ilustres, y uno de los no tan ilustres era Boquica; ese hombre que tienía un reguero de sangre detrás.
Entonces me vino como un flash la pintada de los años 80 y me dije que tenía que hacer algo con este hombre, que detrás de Boquica había algo que contar. Empecé a llamar a la puerta de varias personas, porque ya había leído artículos de una revista local, y empecé a profundizar en esta historia y así me salió 'La venganza del bandolero'; que es también un modo de entrar en aquella época de finales del XVIII y principios del XIX de la mano de este hombre, que es un bandolero, pero poco común, que actuaba a sus anchas. Colaboró primero con unos y luego con otros. Esto fue lo que lo definió y marcó.
P: ¿Qué hay en el libro de historia y qué de creación propia?
R: De creación propia hay poca cosa. Más de un 70 por ciento son hechos reales, contrastados y que están en los libros de historia y en otros documentos que hemos ido rescatando. Lo que yo hice de creación propia fue imaginarme aquellos episodios que había leído. También, leyendo libros sobre la época me iba dando cuenta de que había muchas piezas que encajaban en este mural que iba tejiendo. Además, los sitios en los que no había información los llenaba con más imaginación. Esto te lo permite la novela, recrearte en los espacios. Aparte del personaje principal, otros que hay a su alrededor son también reales y fueron coetáneos suyos y muchos de los episodios que aparecen en la novela se dieron tal cual. Hay alguna escena inventada, pero también hay un trasfondo histórico.
P: ¿Cómo definirías al Boquica que has creado?
R: He procurado que sea bastante parecido al que nos ha llegado a través de las historias, tanto la oficial como la oficiosa. Es un personaje que tiene muchas caras. Te puedes enamorar de alguna de ellas, pero también tiene ciertas aristas que no puedes salvarle. Intento dar a conocer al hombre. Era un luchador para con su libertad y para con su gente y que si para que conseguirlo tenía que saldar cuentas con alguien no le temblaba el pulso.
No hay la intención ni de defenderlo ni de reivindicarlo, se trata sólo de conocer su historia y que sea el lector quien juzgue. Hay muchos lectores que se han acabado enrolando en el bando de Boquica, porque entienden las circunstancias de la época que le tocó vivir. Yo lo definiría como un hombre controvertido. Tiene tantas maneras de ser interpretado como lectores de esta novela.
P: Tanto esta como tu anterior novela están ambientadas en tu pueblo, Besalú ¿Afán de promoción turística?
R: No, pero si que una cosa ha llevado a la otra. Mucha gente ha venido a Besalú a recorrer los escenarios de 'El puente de los judíos'.Pero, en esta novela, Besalú aparece muy poco, y lo que aparece no aparecía en la anterior, por lo que se complementan. Creo que es importante que el libro tenga este valor añadido, que luego puedas hacer turismo literario para visitar los lugares que has conocido a través de las páginas.
P: Tu anterior novela fue un gran éxito de ventas ¿Pesa a la hora de sacar un nuevo libro?
R: Si dijera que no te mentiría. Claro que pesa, pero también te alienta para que la que vaya a salir sea igual o mejor que la anterior, o al menos que los lectores así lo vean. De hecho, está cocinada casi con la misma receta: hacer una novela basada en hechos reales, con personajes reales, que sea muy próxima al lector, que se sienta partícipe de la historia a través de un lenguaje muy directo, muy sencillo, pero a la vez recuperando expresiones de aquella época... Ingredientes que la hacen muy atractiva para cualquier persona. Va dirigida a un público muy amplio y por eso no me asusta. Se que a la gente le gustó aquel tipo de novela y es más o menos hacer lo mismo, pero con un contexto distinto, con un personaje distinto, una aventura distinta... pero la filosofía es la misma. Si funcionó una vez, ¿Por qué no tiene que funcionar ahora?
P: ¿Estás trabajando ya en una nueva historia?
R: Estamos en ello, tenemos un par de cosas empezadas. Una es muy histórica, con la que se necesita también mucha documentación y esto siempre te lleva más tiempo. Tengo también otra historia que empecé hace un par de años y que está basada en hechos actuales que sucedieron en el verano de 2006 y que cuando la gente la lea le vendrán enseguida a la memoria, porque abrió telediarios, periódicos... Es una historia que a mi me gusta bastante.
Estoy entre dos aguas, entre el pasado y el presente, pero me siento bastante cómodo en los dos géneros. No me encasillo, porque a mi también me gusta leer todo tipo de literatura. El destino me guiará hacia uno o hacia otro. No se donde acabaré, pero lo que tengo muy claro es que a las dos las quiero ver en forma de libro, porque creo mucho en ambas historias, aunque son muy distintas. Te adelanto que no pasarán en Besalú.