La fiscalía de Lugo vuelve a hacer de las suyas. En esta ocasión cita a declarar a Francisco Cacharro la víspera de la jornada de reflexión, pero además como testigo y no como imputado. ¿Se acuerdan cuándo el fiscal Izaguirre entró a saco en el despacho de Cacharro, en la Diputación, y se llevó exposados a funcionarios y todo ello retransmitido en directo por la TVG?. Pués el malvado don Paco artífice supuesto de infinidad de delitos resulta que ahora es un mero testigo. ¿Quién limpia su honra? ¿Cómo la justicia puede errar tanto el tiro? Lo mismo ocurrió con el ex alcalde de Viveiro, César Aja, o con la malograda Loyola de Palacio en el llamado caso del lino instruído, que casualidad, por el juez Garzón. No es de extrañar que muchos piensen que se utiliza a la justicia de manera arbitraria para acabar con los rivales políticos.