El vicepresidente segundo, Pedro Solbes, reconoció en Bruselas que,
vistos los últimos indicadores económicos, la previsión de que la
recuperación comenzaría en el segundo semestre de 2009 "está en
entredicho". Solbes insistió, no obstante, en que todavía es pronto
para sacar conclusiones sobre lo que sucederá a lo largo del año y
consideró que "hay que seguir viendo lo que sucede tanto en el mundo
como en Europa".
Para la economía española, el vicepresidente
recalcó que el Gobierno mantiene su previsión de que el PIB caerá este
año el 1,6 por ciento -frente a diversos organismos que esperan una
contracción mayor, de hasta el 3 por ciento- y aseguró que ese cálculo
ya toma en consideración "parte de los fenómenos que ahora estamos
viendo".
El Eurogrupo (ministros de Finanzas de la zona del euro) y
la Comisión Europea admitieron ayer que por el momento no hay señales
de que la economía europea haya tocado fondo y vaticinaron que, al
contrario de lo estimado hasta ahora, la recuperación no se iniciará
hasta 2010.
A su llegada al encuentro del Ecofin (Consejo de
Ministros de Finanzas de la UE), Solbes aludió a la opinión
ligeramente más favorable del Banco Central Europeo -que ve ciertos
indicios de recuperación-, basada principalmente en la evolución de la
liquidez. "Hay previsiones de todo tipo dependiendo de las variables que uno tome de partida", señaló el titular de Economía y Hacienda.
Insistió
en que, en sus últimas proyecciones macroeconómicas, el Gobierno
intentó ser "lo más realista posible" y opinó que todavía "es un poco
prematuro" hacer cambios a esas cifras.
El vicepresidente también se
refirió al retroceso en el nivel de convergencia de la economía
española con la media de la UE y explicó que es "un tema puntual",
debido a la caída del crecimiento -menor que la de sus socios, recalcó-
combinada con el mantenimiento de los flujos de inmigración y el
aumento de la población activa.
Por último, al ser preguntado sobre la posibilidad de que el
jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, decida relevarle de
su puesto en un hipotético cambio de Gobierno, el vicepresidente se
limitó a responder: "Pregúntele al señor Zapatero".