El balance de actividad del Centro de Transfusións de Galicia (CTG) en 2008 sitúa a la comunidad a la cabeza en donaciones por aféresis, al registrarse unas 8.000. Se trata de un complejo proceso de extracción que exige al paciente estar conectado por vía venosa con una máquina que separa los glóbulos rojos, de los blancos y de las plaquetas. Esta técnica permite la extracción de un componente sanguíneo que resulta "fundamental" para el tratamiento de enfermedades como el cáncer, la leucemia o para los trasplantes de médula ósea.
En este sentido, el director del CTG, Julio Cabrera, destacó en Santiago "o mérito" de esta cifra, teniendo en cuenta que los donantes tienen que estar conectados a la máquina durante casi una hora.
El centro compostelano también almacena cordones umbilicales, cuya alta concentración de células madre permite el tratamiento de leucemias y otras enfermedades graves de la sangre. En concreto, son ya más de 5.100 las unidades que se criopreservan en las instalaciones. Además, la conselleira de Sanidade en funciones, María José Rubio, recordó que desde diciembre el centro también recibe los cordones donados en las maternidades de Castilla y León, comunidad que carece de banco de conservación.
Según Cabrera, la comunidad también se encuentra a la cabeza en España en materia de "seguridade" en las transfusiones de sangre, al disponer de las técnicas "máis punteiras" para garantizar que el plasma no esté contaminado. El CTG fue uno de los primeros centros de España en implantar medidas como la filtración de glóbulos blancos, la inactivación viral del plasma sanguíneo, la detección de enfermedades transmisibles mediante técnicas de biología molecular y la activación viral de las plaquetas.
En cada donación, los profesionales realizan una determinación del grupo sanguíneo, pruebas de hematología, bioquímica y de serología para detectar la presencia de VIH, hepatitis B o C y sífilis. Un departamento de control de calidad supervisa todos los procesos.