Kayo Morgan, ex abogado de Pablo Ibar, reconoció ante un tribunal de Florida
que una enfermedad y los problemas con su esposa, que era drogadicta, mermaron
la eficacia de su defensa del preso de origen español, que fue condenado a la
pena de muerte. "Fueron los peores tres años de mi vida y coincidió con el
juicio de Pablo Ibar", afirmó Morgan en respuesta a las preguntas del nuevo
abogado, Benjamin Waxman, que pretende se anule la condena porque en el juicio
se violaron los derechos constitucionales del acusado.
En la vista judicial
en la Corte Estatal de Florida en Fort Lauderdale, al norte de Miami, Morgan
aclaró con todo tipo de detalles que desde diciembre de 1997 hasta 1999 vivió
una etapa de enfermedades y depresiones que coincidieron con los problemas de
drogadicción de su esposa, que acabó muriendo de una sobredosis. "Esas
circunstancias personales coincidieron con los problemas con mi esposa y por
ello toda mi atención estaba centrada en ella", señaló Morgan.
El ex abogado
de Ibar explicó que también fue detenido en una ocasión por la policía cuando
encontró a su esposa en la calle en compañía de un vendedor de
drogas. Igualmente tuvo problemas con el Colegio de Abogados de
Florida. "Estaba muy preocupado por mi esposa, ella era mi principal
preocupación y todo ello distrajo mi atención del caso (de Ibar). Estaba
extremadamente afectado física y emocionalmente", dijo.
Agregó a preguntas de
Waxman que padeció problemas respiratorios, insomnio, bronquitis y que se le
diagnosticó una depresión, por lo que tuvo que tomar antidepresivos.
Con
todas estas preguntas, Benjamín Waxman intentó convencer al juez de que Ibar no
tuvo una defensa justa y que, en consecuencia, se violaron sus derechos
constitucionales. En un descanso de la declaración de Morgan, Waxman dijo a
Efe que el testimonio del ex abogado "es extremadamente creíble" y supone "un
gran apoyo" para su caso.
La declaración del abogado Kayo Morgan fue
atentamente escuchada por el propio Pablo Ibar, su esposa Tania, su padre
Cándido, hermano Mike, así como los padres de Tania, George y Albin
Quiñones. Ibar, sobrino del boxeador José Manuel Ibar "Urtain", fue condenado
a muerte por los asesinatos en 1994 de Casimir Sucharsky, dueño de un local
nocturno, y dos modelos, Sharon Anderson y Marie Anderson, que estaban en su
casa, un crimen que fue grabado por cámaras de seguridad.
Ibar, hijo de padre
español y madres cubana, fue apresado en 1994 y desde 2000 se encuentra en el
corredor de la muerte del penal de Raiford, en Starke, localizado en el extremo
norte de Florida.