Rafael Nadal, número uno del mundo, retomó la corona de campeón en Indian Wells,
torneo que ganó en 2007, al avasallar al británico Andy Murray en dos sets, por
6-1 y 6-2, en 80 minutos de un partido marcado por los fuertes vientos. El
título, correspondiente al primer Master 1000 de la temporada, depara a Nadal
mil puntos en el circuito de la ATP y un premio en metálico de 605.500
dólares.
El temporal que azotaba desde primera hora de la mañana Indian Wells
había amainado ligeramente tras la final del cuadro femenino, lo que permitió
que ambos jugadores desplegasen su juego con menos complicaciones que las
sufridas por Vera Zvonareva y Ana Ivanovic.
Con las gradas de la principal
cancha de Indian Wells prácticamente pobladas, los finalistas arrancaron sin
dudas en su servicio y culminaban los juegos con sus respectivas armas: el
temple y los latigazos del escocés, y la garra de Nadal, que se apuntó el
segundo juego con un tremendo revés a dos manos, a pesar del viento en
contra.
En el cuarto punto del primer set llegó la rotura de servicio a favor
del español en la tercera bola de "break", ante un Murray que decidió cambiar de
raqueta recién iniciado el quinto. Nadal, de nuevo con su saque, consolidó esa
ventaja gracias a los continuados errores no forzados de su rival (4-1).
Los
nervios tenían atenazado al escocés, incapaz de enlazar un par de puntos
consecutivos. Así Nadal volvió a conseguir otro "break" que dejaba muy llano el
camino hacia el primer set, un objetivo que cumplió inmediatamente después,
ayudado por unas ráfagas de viento que acusó más su rival.
El escocés sabía
que debía dar un giro total a la situación para mantener alguna opción de
victoria. Regresó a la pista con determinación y se apuntó el primer juego en
blanco, pero el número uno del mundo no se arredró. Si el británico se
desesperaba por las condiciones climatológicas, a Nadal, superior mentalmente,
le salía todo bien.
Murray optó por subir más a la red, pero la estrategia no
resultó y el español primero consiguió un nuevo "break" y luego puso tierra de
por medio (4-2). De ahí al final, un repertorio sin fin aparente de globos y
golpes ajustados a la línea auparon al mallorquín a su segundo título de la
temporada, tras la consecución del Abierto de Australia.