Cerca del 80% de los pacientes ingresados en los centros
hospitalarios gallegos lleva una pulsera identificativa con el fin de
evitar confusiones en el tratamiento que se le administra. Así lo
expuso en Santiago la jefa del Servizo de Calidade e
Programas Asistenciais de la Consellería de Sanidade, Ana Clavería
Fontán, quien destacó el impulso dado a este programa de seguridad en
la asistencia médica desde 2007. "Aunque la posibilidad de error es
baja, tenemos que ponerle pulsera a muchas personas para evitar las
confusiones", manifestó Clavería.
Al amparo del Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS),
el Servizo Galego de Saúde puso en marcha hace dos años 40 proyectos en
los 14 principales hospitales de la comunidad y en las siete gerencias
de Atención Primaria, con una inversión de dos millones de euros. En
2008, otros 30 programas iniciaron su andadura. A la inaguración de las
II Xornadas de Calidade e Seguridade do Paciente también asistió el
secretario xeral del Sergas en funciones, Cayetano Rodríguez Escudero,
quien incidió en que la mejora del sistema "no sólo pasa por afrontar
las demandas de los ciudadanos, sino que también hay que velar por la
seguridad del paciente".
En esta línea, insistió en que estos programas
facilitan una disminución de las estancias, así como de las tasas de
mortalidad, morbilidad y de los costes, ya que "si un paciente tiene
que estar más tiempo ingresado, se retrasa la entrada programada de
otros enfermos", explicó Escudero.
En su discurso, el representante de Sanidade recordó que según el
último 'Estudio Nacional de Efectos Adversos ligados a la
Hospitalización', el 9,3% de los pacientes sufre efectos adversos
durante su estancia en el hospital. En un 37% de los casos, éstos se
deben a la medicación, mientras que otro 25% deriva de infecciones
nosocomiales -enfermedad contraída en el hospital--, y otro 25% de
"problemas en los procedimientos clínicos".
Así las cosas, se genera un
aumento de un 63,3% de tratamientos que no estaban previstos en el plan
inicial de cuidados al paciente, según explicó el secretario xeral.
Además de la identificación, otra de las actividades en las que
trabaja el Sergas para mejorar la asistencia es el programa de
tratamiento de las úlceras por presión, incidiendo en los pacientes
encamados tanto en los hospitales como en los domicilios particulares.
La higiene manual y la atención al paciente crítico son otros de los
aspectos que centran los esfuerzos de los centros gallegos.
Entre los retos de futuro, Clavería vaticinó que el Sergas tendrá
"un campo de trabajo excelente" en la aplicación y desarrollo de la
receta electrónica, para poder hacer un seguimiento de la medicación
que toma el enfermo.
En el acto también estuvieron presentes el director xeral de
División de Asistencia Sanitaria, Julio Villar Barreiro, y el
responsable de la Sociedade Galega de Calidad Asistencia (Sogalca) y
también gerente del CHUS, Jesús Caramés.