Ferroatlántica lo está pasando mal. La compañía propiedad de Juan Miguel Villar Mir tiene tres factorías en Galicia (Cee, Dumbría y Sabón). Y están bajo mínimos. La planta de Cee, en plena Costa da Morte, sólo tiene en marcha un horno. Es sólo el 20% de su producción. La planta cuenta con cinco hornos y está bajo mínimos. La caída de las ventas de automóviles castiga a Ferroatlántica con dureza. Las ferroaleaciones son un componente básico para elaborar acero. Y el acero es fundamental para fabricar un coche.
El presidente del comité de empresa, Roberto Rodríguez, asegura que la actual producción de Ferroatlántica “es suficiente para atender la demanda”. Un Expediente de Regulación de Empleo planea sobre el futuro de los más de 320 trabajadores de Ferroatlántica en la comunidad gallega (250 en Cee y Dumbría). Lo reconocen los trabajadores. Es lo que le transmitió la empresa. Galicia puede seguir los pasos de la fábrica de Ferroatlántica en Boo de Guarnizo, Santander. Allí empresa y trabajadores pactaron un ERE que afecta a la totalidad de la plantilla (150 trabajadores). La actividad cayó un 75%.
La propia Ferroatlántica, líder mundial en la producción de silicio metalúrgico, reconoce que la caída de la demanda y, en consecuencia, de la producción “es brutal”. Y en Galicia la cifra en torno al 60%. Los sindicatos creen que es mayor, que está en torno al 80%. Pero ¿por qué se produce este ajuste? Tiene una sencilla explicación. El parón económico está detrás. Los fabricantes de automóviles lo están pasando muy mal. El sector no vende coches. La relación con Ferroatlántica es directa. Las ferroaleaciones son un componente básico para la elaboración del acero. Y, a su vez, el acero es una materia fundamental para fabricar automóviles.
Las factorías de automoción, en peligro y con aplicación de ERE desde hace meses, son el principal cliente de la multinacional propiedad de Juan Miguel Villar Mir, que admite que “la caída de la demanda del acero llega también a Galicia”. Y con fuerza.
La compañía confía en que la demanda comience a recuperarse pasado el verano. Pero ya nadie tiene esa certeza. La solución, antes de llegar a un ERE en las factorías de Galicia, pasa por los cursos de formación impulsados por la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Traballo. Los trabajadores esperan el 'visto bueno' desde hace un mes. Y no tienen noticias. “Sería una solución para los próximos tres meses”, asegura Roberto Rodríguez. Los cursos de formación afectarían a toda la plantilla (320 trabajadores). “Habría dos turnos, iríamos rotando”, apunta el representante de los empleados de Ferroatlántica, que espera impaciente noticias del Gobierno gallego. Luego, en el verano, habría que conocer cómo evoluciona la demanda de la producción de la empresa y si se dió salida al 'stock'. Si los pedidos no llegan, el ERE será inevitable”. Roberto Rodríguez incluso sospecha que “Ferroatlántica mantiene un horno encendido para no perder compensaciones económicas”.
El Expediente de Regulación de Empleo sobre la plantilla gallega de Ferroatlántica “no será de extinción”. Lo dice Roberto Rodríguez a modo de tranquilidad. “Es de suspensión”, aclara. Ahora Ferroatlántica espera a que decida la Xunta. Y el traspaso de poderes en el Gobierno gallego incluso podría retrasar la aprobación de las ayudas para formación. “Es un sinvivir”, afirma el representante de los trabajadores. “Vivimos en una constante incertidumbre”. Quizá esta semana lleguen noticias de la Xunta. Roberto Rodríguez admite que “la empresa se plantea dejar de producir si los precios siguen cayendo, la demanda no crece y el producto no se vende”. El futuro y probable ERE podría llevarse por delante al 80% de la plantilla. Toca esperar. Así de nublado es el horizonte de Ferroatlántica.