Miles de palestinos en Cisjordania e Israel se echaron a la
calle en protesta de la expropiación de sus tierras por las autoridades
israelíes, en el llamado Día de la Tierra, que se conmemora hoy, por
vez primera, en todo el mundo.
La principal concentración en la zona
tuvo lugar este año en la ciudad de Dir Hana, en la Galilea, donde
miles de árabe-israelíes recorrieron sus calles para recordar la muerte
de seis miembros de la comunidad en una protesta por la tierra hace 33
años.
Los árabes-israelíes son los palestinos que quedaron dentro de
los límites reconocidos internacionalmente del Estado de Israel, y que
representan sesenta años después alrededor del 20 por ciento de los 7,2
millones de habitantes del país. "Las razones por las que estalló el
Día de la Tierra son tan relevantes hoy como en 1976: la expropiación
continúa", afirmó durante la protesta el diputado Afo Agbariye, del
partido israelí Hadash (ex comunista).
Ese año, en una manifestación
en Sahnín, también en la Galilea, los organismos de seguridad de Israel
mataron a seis árabes-israelíes que desde entonces son el símbolo de la
determinación palestina de no permitir el expolio de tierras. Dentro
del territorio israelí las expropiaciones continúan sobre todo en la
Galilea (norte) y en el desierto del Negev (sur), si bien de forma
mucho más ralentizada y con mayores garantías judiciales para la
población árabe que hace cuatro o cinco décadas.
En este sentido, la
jornada ha sido para los manifestantes una oportunidad para "oponerse
unidos contra el racismo y el fascismo israelí", ante la entrada en
funciones, quizás mañana, de un nuevo gobierno liderado por el
derechista Benjamín Netanyahu, y entre cuyos aliados figura el
ultranacionalista Avigdor Lieberman. "Este año tiene una importancia
especial por la subida de la extrema derecha al gobierno y la demanda
de judeizar la Galilea y el Negev a cuenta de los árabes", explicó el
también diputado israelí Taleb A-Sana, de la Lista Árabe Unida.
En
las últimas dos décadas el problema de las expropiaciones de tierra es
mucho más acuciante en Cisjordania, donde los palestinos ven sus
tierras expoliadas a diario tanto para la construcción del muro de
separación como para la de asentamientos judíos. "En este día
queremos recordar la legitimidad de nuestra presencia en esta tierra,
en la tierra de nuestros padres y abuelos; renovar nuestro compromiso
con la máxima de que la tierra palestina es indivisible", expresa
Ramala Husán Qaraida, de 35 años y habitante de Ramala, capital
administrativa de la Autoridad Nacional palestina (ANP).
Por toda
Cisjordania, en ciudades, pueblos y aldeas, en campos de refugiados y
olivares, se celebraron actos y marchas para recordar a todos "el
mensaje de rechazo de nuestro pueblo a las prácticas israelíes", en
palabras de Wasel Abu Yusef, representante local del movimiento
islamista Hamás. "En este día lo que el pueblo dice es que seguirá
luchando hasta conseguir sus derechos y la libertad, y construir un
estado independiente con Jerusalén como capital", agregó.
Y es que
si hay algún lugar de la región donde la tierra cobra un significado
especial ése es Jerusalén, donde día a día los palestinos libran una
batalla legal y demográfica para mantener sus posesiones y frenar el
avance de la presencia judía. Desde que hace cuatro décadas
conquistó la parte oriental con el resto de Cisjordania, Israel ha
construido masivamente en Jerusalén, que desde 1981 considera su
capital eterna e indivisible.
Más de 250.000 israelíes viven hoy en
barrios judíos levantados en zonas de Jerusalén ocupadas en 1967, y que
tratan de reducir a la mínima expresión la presencia palestina en una
lucha frenética por la ciudad.
Para Qais Abdelkarim, representante
del Frente Democrático de Liberación Palestina (FDLP) en Ramala, la
llegada de Netanyahu al poder no es buena señal porque significará un
"impulso a la política de limpieza étnica en Jerusalén". Mientras el
mundo espera la entrada en funciones del nuevo gobierno israelí para
conocer sus intenciones, los palestinos recibieron hoy un espaldarazo a
la lucha por la tierra de parte del Foro Social Mundial, que ha
declarado por primera vez el 30 de marzo como jornada de boicot y
sanción a Israel.