A doña Pilar Rojo le cuesta conciliar el sueño. Desde que Núñez Feijóo la llamó para ofrecerle la presidencia del Parlamento se siente abrumada por la responsabilidad. Y ya se ha puesto manos a la obra. Quiere reformar el reglamento de la Cámara y, lo que es más importante, el Estatuto. Doña Pilar, ex conselleira y arquitecto de profesión, es mujer de carácter a la que le gustan los retos. Y se lo va a currar, que nadie lo dude.