Estuvieron a punto de llegar a las manos y la cosa acabará en los tribunales. Me refiero al lío que se montó en la elección de la nueva presidenta del Consello Galego da Xuventude. Por cierto, un cargo que parece hereditario. A Lage Tuñas le sucedió su novia y a ésta su hermana. Todo queda en familia. Precisamente Galiza Nova y Nuevas Generaciones acusan al diputado socialista y a su colega Iván Puentes, alcalde de Fene, de presiones y amenazas. Huele mal y da pena. Tan jóvenes y ya con estos modos.