Benedicto XVI ofició una misa por Juan Pablo II en el cuarto aniversario de
su muerte, en la que resaltó que el Papa Wojtyla "jamás aceptó compromisos"
cuando se trató de proclamar a Cristo y en la que advirtió del riesgo de que la
sociedad actual reduzca el cristianismo a "eslogan o ideología". Ante varios
miles de personas, muchas de ellas venidas de Polonia para rendir homenaje a
"Juan Pablo el Grande", como volvieron a llamarle, Benedicto XVI resaltó la
figura de "su amado predecesor" en la jornada en la que hace cuatro años moría
el Papa que dirigió la Iglesia católica durante 27 años y cuyo Pontificado ha
sido hasta ahora el tercero más largo de la historia de la Iglesia.
"Juan
Pablo II desde joven fue un intrépido y audaz defensor de Cristo. Por Él no dudo
en gastar todas sus energías, no aceptó bajar a compromisos cuando se trataba de
proclamar y defender su Verdad y desde el comienzo de su pontificado no tuvo
miedo de proclamar que sólo Jesús es el verdadero salvador, liberador del
hombre", afirmó.
El Obispo de Roma recordó el cariño que sentía Juan Pablo II
por los jóvenes y destacó las numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida
consagrada y la cantidad de muchachos y muchachas que se convirtieron "gracia a
sus rezos, ánimos, apoyo y ejemplo". Benedicto XVI subrayó, en medio de los
aplausos de los miles de fieles que llenaban la basílica de San Pedro, el
"entusiasmo" que Juan Pablo II sabía infundir en las nuevas generaciones y dijo
que su memoria es estímulo para todos".
Agregó que Juan Pablo II exhortó a
adultos y jóvenes a "tomar en serio" la educación y que él ha querido seguir esa
línea "hablando en numerosas ocasiones de la urgencia educativa que atañe hoy
día a las familias, la iglesia, la sociedad y las nuevas
generaciones".
Sabedor del afecto del Papa Wojtyla por los jóvenes, a la misa
asistieron varios miles de muchachos, muchos de ellos españoles, para preparar
la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra el próximo Domingo de
Ramos a nivel diocesano y cuyo lema es "Hemos puesto nuestra esperanza en el
Dios viviente".
Los jóvenes españoles recibirán el Domingo de Ramos durante
la ceremonia, que se celebrará en la plaza de San Pedro, la cruz de esas
jornadas, que llevarán por varias partes del mundo hasta llegar a Madrid, donde
en 2011 se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud, a la que se espera
asista el Papa. "Queridos jóvenes, no se puede vivir sin esperanza. Ésta, no
obstante, tiene que está anclada a una 'roca', Cristo, en cuyas manos resulta
segura y de confianza", les dijo el Papa, que señaló que Juan Pablo II lograba
comunicar una "fuerte carga de esperanza.
El anciano Pontífice, que el 16 de
abril cumple 82 años, les puso en guardia, afirmando que "en el actual contexto
social y cultural es fuerte el riesgo de reducir la esperanza cristiana a
ideología, a eslogan de grupo, a una simple fachada, todo lo contrario de
mensaje de Jesús, que no quiere que sus discípulos reciten una parte de esa
esperanza, sino que sean oasis de esperanza para la sociedad".
Benedicto XVI
les exhortó a que sigan siendo los "centinelas del mañana". La misa fue
concelebrada por numerosos cardenales, entre ellos el de Cracovia, Stanislaw
Dziwisz, el que fuera secretario personal de Juan Pablo II durante 39 años.
A
la misma asistieron las monjas polacas, encabezadas por sor Tobiana, que
cuidaron al Papa Wojtyla; el que fuera su médico personal, Renato Buzzonetti, y
su portavoz durante más de 20 años, el español Joaquín Navarro Valls. Ayer
Benedicto XVI dijo que reza para la beatificación de Karol Wojtyla, cuya causa
para llevarle a los altares está en marcha y, según fuentes de la Iglesia
polaca, no se descarta que sea beatificado el 2 de abril de 2010.
El
arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos,
ha precisado que la causa procede "veloz", pero que se desconoce cuando será,
eventualmente, beatificado. El proceso de beatificación comenzó el 28 de
junio de 2005, y la causa se abrió por expreso deseo de Benedicto XVI sin tener
que esperar a que transcurran cinco años de la muerte, como establece el Código
de Derecho Canónico. La recopilación de la documentación relativa al caso
(positio), ocupa unas dos mil páginas.