Los ministros de Finanzas de la zona euro (Eurogrupo), así como la Comisión
Europea y el Banco Central Europeo (BCE), reafirmaron su convicción de que
los resultados de la cumbre de líderes del G20 ayuden a recuperar la confianza,
para impulsar así la maltrecha economía mundial. "Se trata de decisiones
ambiciosas y de largo alcance", señaló el presidente del Eurogrupo y primer
ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, al término de la reunión, que
precede a un encuentro de todos los ministros de Finanzas de la UE, hoy y
mañana.
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, destacó la importancia de
que las economías desarrolladas y emergentes más importantes del mundo hayan
consensuado una respuesta para responder a la crisis, pero advirtió de que, para
que sean efectivas, las decisiones adoptadas en Londres deben aplicarse con
urgencia.
Desde la Comisión Europea, el titular de Asuntos Económicos y
Monetarios, Joaquín Almunia, también pidió concreción rápida de las medidas y
opinó que la mejora de la legislación financiera contribuirá a impulsar los
indicadores de confianza.
En la misma línea, el vicepresidente segundo del
Gobierno español, Pedro Solbes, valoró el "importante avance" logrado en Londres
en la coordinación del impulso fiscal y en la reforma del sistema financiero
internacional. A pesar de ello, lo que no pudieron soslayar los máximos
responsables de la política económica son las oscuras perspectivas de la
economía europea. "La situación no es buena, hay algunas señales alentadoras,
pero no muchas", admitió Juncker, mientras que Trichet advirtió de que 2009 va a
ser "un año muy difícil". Almunia apuntó, entre los factores más
preocupantes, la debilidad del comercio internacional y la producción
industrial.
Los mandatarios también hicieron hincapié en el deterioro de las
finanzas públicas en muchos de los Estados miembros de la UE y reiteraron que
habrá que retomar la senda de estabilidad presupuestaria cuando se inicie la
recuperación. "No se puede combatir el déficit con más déficit y la deuda con
más deuda", zanjó Juncker.