El Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia ha obtenido por primera vez en Europa una línea de células madre sin destruir el embrión, inmunológica y genéticamente compatibles con el embrión del que proceden y que podrán usarse en el diseño de terapias dirigidas a regenerar órganos y tejidos dañados.
La VAL10-B, en cuya obtención ha trabajado dos años un grupo de científicos del CIPF, ha sido presentada hoy en rueda de prensa por el conseller de Sanidad, Manuel Cervera, y el responsable del equipo, el investigador Carlos Simón.
Simón ha señalado que siempre existirán "debates éticos y morales" sobre estas investigaciones, aunque ha indicado que el objetivo de su equipo ha sido "obtener la mejor fuente de células madre", en este caso sin destruir el embrión.
La línea celular procede de un embrión en el tercer día de desarrollo y en estadio de siete células, y una de ellas, llamada blastómera, se aisla mediante técnicas de "macromanipulación" manteniendo la viabilidad del embrión del que procede. La derivación celular desde una blastómera constituye un método alternativo para evitar la destrucción del embrión, además de crear una línea celular pluripotente perfectamente compatible con el niño que va a nacer.