El secretario general de UGT, Cándido Méndez, ha pedido a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, que se amplíe la protección por desempleo y que se impulse el sector de la construcción, aunque dirigido a la obra pública y a la vivienda protegida.
En rueda de prensa tras su encuentro con Salgado, Méndez señaló que su primera reunión con la nueva responsable de Economía y Hacienda fue "fructífera, positiva y profunda" y en ella ha encontrado "receptividad" y una "alta coincidencia" sobre los objetivos ante la crisis a corto y medio plazo.
En este sentido apuntó que hay una "coincidencia clara" con el Gobierno en que la ampliación de la protección por desempleo debe ser "una de las prioridades", y reclamó, al igual que lo ha hecho el titular de Trabajo, Celestino Corbacho, la corresponsabilidad de las comunidades autónomas en este sentido, para que ayuden a sufragar a los parados que ya no cobran prestación.
Méndez reconoció que el relevo de Pedro Solbes por Salgado y la remodelación del Gobierno en general puede significar un "impulso político" ante la crisis y para el propio diálogo social, aunque recordó que para UGT los cambios deberían haber sido más profundos, con la unión, por ejemplo, de los ministerios de Fomento y Vivienda y de Ciencia e Industria.
En cualquier caso valoró la intención de Salgado de convocar a los agentes sociales para dar un impulso al diálogo social, que en un momento de "crisis tan profunda" como el actual continúa como la "mejor herramienta" para abordar la situación.
El líder sindical advirtió de que el diálogo social debe, en primer lugar, "construir un muro" para evitar la destrucción de empleo y al mismo tiempo garantizar y debatir la ampliación de la protección por desempleo de los trabajadores. Entre las herramientas para evitar la pérdida de puestos de trabajo, destacó la de dar un impulso a los sectores de la construcción y la ingeniería civil, "en los que somos muy competitivos".
Para ello, consideró que hay que "rescatar" ambas actividades "de la construcción de vivienda con fines especulativos" y utilizarlas para satisfacer la demanda social de vivienda protegida y la rehabilitación, además de para impulsar las infraestructuras y modernizar más el país.
Méndez aseguró que no habló con Salgado de la posibilidad de recurrir a la moderación salarial ante la crisis, y en este sentido dijo que el último dato de inflación -la primera tasa negativa de la historia, del -0,1 por ciento- pone de manifiesto la "gran caída del consumo" de las familias, un problema macroeconómico que empeoraría si se moderan o bajan los salarios. Insistió en que la patronal debería darse cuenta de la conveniencia de renovar el Acuerdo de Negociación Colectiva, y señaló que los convenios firmados en lo que va de año "están dando la razón a los sindicatos" y demuestran que dicho pacto podría haberse renovado antes.
En su reunión con la vicepresidenta, Méndez le trasladó el mensaje de que esta crisis no tiene un origen laboral, sino financiero, pero son los trabajadores las principales víctimas, que están sufriendo sus efectos "por los cuatro costados". Señaló que los trabajadores sufren como ahorradores, y también como contribuyentes, porque ven cómo su esfuerzo con Hacienda se utiliza luego para "ayudar a evitar el colapso financiero".
Añadió que ellos pagan la crisis con la pérdida de empleo, y frente a quienes "piden que la paguen con los salarios", insistió en que hay que repartir los "sacrificios" que en su opinión recaen sobre todo en trabajadores, autónomos y pequeños empleados y no en las grandes empresas.