El Gobierno de EE.UU. envió un mensaje alentador a la comunidad
internacional: está decidido a recuperar el tiempo perdido, involucrarse
plenamente en la lucha contra el cambio climático y ejercer un liderazgo
activo. Así lo dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en su discurso
de apertura de una reunión ministerial del Foro de las Mayores Economías sobre
la Energía y el Clima, que reúne entre hoy y mañana a las 17 economías más
grandes del mundo y de países emergentes responsables del 75% de las emisiones
de gases tóxicos.
El encuentro, al que también asisten la ONU y la UE, así
como Dinamarca, que organiza la conferencia de Copenhague, que se celebrará en
diciembre y que pretende forjar un nuevo protocolo que sustituya al de Kioto,
sirve para preparar una reunión de líderes que tendrá lugar en julio en Italia
en el marco del G8.
La iniciativa impulsada por el presidente Barack Obama es
similar a la que lanzó el ex mandatario George W. Bush, con los mismos
participantes, pero la postura es completamente distinta a la de la anterior
Administración, que se negó a ratificar el Protocolo de Kioto e incluso puso en
duda la existencia del cambio climático.
Activistas y ecologistas esperan
ahora, por tanto, grandes cambios y lo expresaron a su manera. Siete
activistas de Greenpeace, colgados de una grúa, desplegaron delante del
Departamento de Estado una pancarta de 55 metros cuadrados, en la que recordaban
que esta reunión era "demasiado importante como para fracasar".
Dentro, en el
la sala de conferencias Loy Henderson, Clinton señaló que el cambio climático
"es un peligro claro y actual" para el mundo "que requiere atención inmediata".
"No dudamos de la urgencia o de la magnitud del problema", agregó.
Clinton
dijo que EE.UU. decidió actuar rápidamente para frenar el cambio climático e
involucrarse plenamente en las políticas y deliberaciones sobre lo que considera
una "amenaza" global que tiene un impacto regional, nacional y local. "EE.UU.
está plenamente involucrado, preparado para liderar y decidido a recuperar el
tiempo perdido, tanto en casa como en el exterior", aseguró Clinton.
Subrayó
sus palabras insistiendo en el "compromiso" adquirido por el Gobierno para
luchar contra el cambio climático, y asegurando que no basará su política en
discursos sino que "actuará".
Estados Unidos quiere que el foro sirva para
forjar un consenso que garantice el éxito de Copenhague y para proponer nuevas
iniciativas y tecnologías que vayan acompañadas de un "plan de acción". El
camino hacia la solución o la contención de los efectos del cambio climático no
será fácil, advirtió Clinton. El llegar a la crisis actual "ha requerido
mucho trabajo por parte de mucha gente (...) y requerirá nuestros mejores
esfuerzos para contrarrestarlo", indicó.
Clinton repitió en hasta tres
ocasiones que EE.UU. tomará las riendas de la lucha contra el cambio
climático. "EE.UU. ya no está más tiempo ausente" del esfuerzo internacional
por frenar el avance del cambio climático y el Gobierno está convirtiendo esta
amenaza en un "foco central" de su política exterior, explicó.
Clinton se
refirió a la reciente decisión de declarar al dióxido de carbono (CO2) y a otros
cinco gases como "contaminantes y perjudiciales para la salud", y a los 80.000
millones incluidos en el plan de rescate para financiar el desarrollo de energía
renovable.
Obama ha propuesto además implantar límites obligatorios a nivel
nacional que incluirá un objetivo de cara a 2050, cuando se prevé una reducción
del 80 por ciento de las emisiones tóxicos, afirmó. EE.UU. pretende reducir
en un 14% sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2020 partiendo de
los niveles de 2005. El Congreso debate además una legislación que prevé una
disminución del 20% hasta ese año, del 42% hasta 2030 y del 80% hasta
2050.
El anterior Gobierno no aceptó recortes obligatorios excusándose en las
emisiones de China y la India. Refiriéndose precisamente a estos dos países,
Clinton abogó por apoyar su desarrollo, pero sin "repetir los errores del
pasado", y recalcó que la crisis económica no debe servir de excusa para no
actuar, sino como una "oportunidad" para el mundo entero.