Primero fueron las constructoras y la automoción y ahora les toca al textil y las conservas. La banca se niega a poner un euro en estos sectores ante el temor a no recuperar ni las raspas. La verdad es que los bancos por no dar no dan ni la hora pero con algunos se pasan. Están en juego miles de empleos, la administración debería tomar cartas en el asunto. Javier Guerra es la gran esperanza blanca.