Fuentes solventes del Grupo Leche Pascual han desmentido la existencia de cualquier “tipo de contacto” para “vender o alquilar” la fábrica que la empresa tiene en el municipio lucense de Outeiro de Rei, cuya plantilla, formada por 155 empleados, está afectada por un expediente de regulación de empleo (ERE) que implica la rescisión total de su contrato de trabajo.
A pesar de que han circulado en los últimos días rumores insistentes sobre el interés de algunas empresas vinculadas al sector de la alimentación por hacerse con estas instalaciones, esos mismos informadores dejaron muy claro que “no hubo ningún contacto con nadie desde que se les comunicó a los trabajadores el inicio del expediente de regulación de empleo”.
Antes de adoptar esa medida, Pascual sí mantuvo “contactos” con otras empresas del sector para “solucionar esta situación” y evitar una medida tan drástica para los trabajadores, pero ninguna de esas gestiones llegó a buen puerto, explicaron esas mismas fuentes.
Aunque la empresa no quiso dar más detalles oficialmente sobre las gestiones realizadas para evitar el cierre de la fábrica, fuentes del propio grupo aclararon “se han estudiado distintas posibilidades y se hizo todo lo posible por evitar ese desenlace”, por lo que no se descarta que Pascual hubiese intentado vender la planta de Outeiro de Rei antes de iniciar el ERE.