El científico británico James Lovelock, pionero en la historia del desarrollo de la conciencia medioambiental en el mundo, es el ganador del Premio Fonseca de comunicación e la ciencia en su edición de 2009. Así lo anunció hoy el rector de la Universidad de Santiago, Senén Barro, quien destacó que, con este reconocimiento, el galardón "consolídase definitivamente", afirmó, después de que en su primera edición le fuese concedido a Sephen Hawking.
Barro señaló que el pensador, intelectual y ambientalista ya confirmó su asistencia al acto de entrega del premio, que se celebrará el próximo mes de julio o septiembre, en fecha todavía por confirmar.
El científico recibirá 6.000 euros en metálico y una escultura de Ramón Conde. Durante su estancia en Santiago, pronunciará una conferencia destinada al público en general.
Lovelock, según destacó el rector santiagués, es el autor de la conocida 'Teoría de Gaia', que presenta a la Tierra como "un macroorganismo que se autorregula", indicó Senén Barro, quien destacó además del científico una amplia, rica y variada trayectoria.
Químico de formación, James Lovelock nació en 1919 en Hertfordhire. Se doctoró en medicina y entre los años 'cuarenta¡ y 'cincuenta' hizo investigaciones en centros pioneros en los Estados Unidos, culminadas en la Universidad de Harvard. En esta etapa, estudio fundamentalmente el daño que se producía en células vivas el proceso de criogenización y posterior descongelación, logrando con éxito llegar a mecanismos para permitir esa recuperación.
INVESTIGADOR EN LA NASA
En 1961 se trasladó a una naciente NASA, donde creó y desarrolló muchos de los instrumentos empleados en el programa de investigación de otros planetas, con especial atención a Marte. Fue precisamente cuando se empleaba en buscar métodos para la detección de vida en dicho planeta cuando se le ocurrió la hipótesis de Gaia, nombre que corresponde a la diosa griega Tierra.
Entre sus facetas está también la investigador, en la que destaca el detector de captura de electrones, que aportó a la ciencia en 1957 y que resulta clave en cromatografía de gases, para detectar trazas de componentes químicos a unos niveles indetectables por otras técnicas.
También cuenta con hallazgos muy importantes en la investigación medioambiental, como el descubrimiento de CFC (hidrocarburos polifluorohalogenados, formados por moléculas que contienen carbono, hidrógeno, flúor y cloro en distintas proporciones) en la afmósfera.
Además, su liderazgo científico, sobre todo el la ciencia medioambiental fue acompañado por un liderazgo pionero en la creación de opinión pública, uno de los aspectos que más se valora para otorgar el Premio Fonseca, según puso especial énfasis en señalar Senén Barro, quien dijo que este reconocimiento anual no tiene por que recaer, necesariamente, "nun científico universal", matizó, aunque es algo que también se da en este caso.
El Premio Fonseca convocado por el Consorcio de Santiago y la Universidad compostelana, lleva el nombre de uno de los fundadores de la institución académica, personaje de capital importancia en la conformación de Santiago como lugar de una importante riqueza intelectual y científica y como foro de creatividad.
Al acto de presentación del nuevo galardonado acudieron los miembros del jurado, del que forma parte Senén Barro. Todos ellos valoraron en Lovelock su excepcional condición de generador de conciencia crítica. Acudió también Jorge Mira, responsable del programa ConCiencia, a cuyo amparo se convoca el galardón.