La Corte Suprema de California confirmó la prohibición de las bodas entre
personas del mismo sexo, aunque las uniones que se formalizaron durante los
meses en que fueron legales podrán mantener su estatus. Los magistrados del
tribunal dieron el visto bueno a la polémica Proposición 8, una iniciativa
popular aprobada en referendo que define el matrimonio como un enlace solo
posible entre un hombre y una mujer.
Esa propuesta, que salió adelante en los
comicios de noviembre con el voto del 52 por ciento de los electores y entró en
vigor de forma inmediata, contravino la decisión previa de la misma Corte
Suprema que autorizó las bodas gais en California en mayo de 2008.
El máximo
tribunal del estado consideró entonces discriminatorio de acuerdo a la ley, la
negación del derecho al matrimonio de las personas del mismo sexo. Un mes
después de aquella histórica sentencia se empezaron a tramitar licencias de boda
para homosexuales.
Entre junio y noviembre se casaron en California 18.000
parejas homosexuales, cuya situación legal quedó en entre dicho con la
aprobación de la Proposición 8.
Hoy la Corte reafirmó la legalidad de
aquellos enlaces, si bien supuso un jarro de agua fría a las aspiraciones de las
organizaciones pro derechos de los gais y las lesbianas. La negativa judicial
no supondrá, sin embargo, el fin de la batalla legal por la normalización de los
matrimonios entre personas del mismo sexo en California.
Los partidarios de
las bodas gais ya anunciaron que estudiarán someter nuevamente a votación
popular en un plebiscito, el derecho de los homosexuales a casarse en este
estado.
La reivindicación sobre las bodas gais en California comenzó en San
Francisco en 2004, cuando la ciudad comenzó a permitir estos enlaces en contra
de lo recogido en las leyes estatales.