El fabricante de componentes austríaco-canadiense Magna y el consorcio General
Motors han alcanzado un acuerdo sobre Opel, informaron fuentes del Gobierno
alemán, que analiza ahora los términos de ese pacto.
La canciller Angela
Merkel y varios de sus ministros estudian en la sede del Ejecutivo la nueva
propuesta, reunión a la que se espera se sumen los inversores, representantes de
GM y del Gobierno estadounidense. Antes de la reunión, el ministro alemán de
Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, sólo dijo que existía tal propuesta, pero
que no había decisión al respecto y que la cita en la Cancillería podía terminar
sin acuerdo, como ocurrió con la celebrada el miércoles.
La decisión final
respecto al futuro de Opel corresponde a General Motors y al Gobierno de EEUU,
pero el papel del Ejecutivo alemán es fundamental, como principal avalista de
los créditos que precisará la filial europea del consorcio automotriz.
Magna
se consolidó como favorito en la pugna por Opel, ya que Fiat, el otro potencial
inversor, anunció esta mañana que no participaría hoy en la reunión organizada
por el Gobierno alemán, después de que GM reclamara ayudas inmediatas de al
menos 300 millones de euros adicionales para sobrevivir.
El Gobierno de
Berlín dejó claro que esos 300 millones debían salir del propio inversor, pues
el Estado alemán ha puesto 1.500 millones de euros como tope a los avales que
está dispuesto a conceder hasta que la nueva empresa pueda valerse por sí
misma.