Un centenar de fotografías, reflejo de sus diferentes lenguajes, descubren a
Ugo Mulas (1928-1973) gran renovador del lenguaje de la imagen en Italia, al que
hasta ahora no se había dedicado ninguna exposición en España.
Incluida en la
Sección Oficial "Exposiciones históricas y grandes maestros" de PhotoEspaña
2009, cuya XII edición será inaugurada el próximo miércoles por los Príncipes de
Asturias, las salas del BBVA exhiben las imágenes realizadas desde la década de
los 50 a la de los 70 por uno de los grandes innovadores del lenguaje
fotográfico en Italia en la segunda mitad del siglo XX.
Enrica Viganò,
comisaria de la exposición, ha destacado durante la presentación de la muestra
la claridad conceptual del autor que demostró su arte en los diferentes
registros plásticos y los géneros que abordó en los poco más de veinte años de
carrera fotográfica. "Es la primera vez que tantas obras originales y
vintages salen de Italia", ha recordado la comisaria, para quien pocos autores
han tenido una contribución tan importante al lenguaje fotográfico. "En todos
los registros que trataba daba un toque mágico, al ser un intelectual en lo más
amplio del término".
Umberto Eco, ha recordado Viganò, considera a Mulas un
fotógrafo que va mucho más allá del impacto emocional del personaje, el trabajo
y el estudio: "se trata siempre de un discurso sobre la estrategia de la obra, y
el artista que trabaja entra en escena sólo cuando su gesto forma parte de esta
estrategia".
El recorrido de la exposición comienza con el espacio dedicado
al "Bar Jamaica" en Milán con imágenes caracterizadas por cierta estética
neorrealista, que después utilizó para documentar cómo era la periferia de la
capital lombarda durante la primera parte de la década de los cincuenta.
Reunidas en el espacio denominado "Milano", en esta serie de ocho instantáneas,
Mulas establece un contacto fotográfico con la realidad.
Posteriormente,
captó con su cámara a los artistas que acudían a la Bienal de Venecia. Entre las
imágenes que se exhiben se pueden contemplar cuatro instantáneas que reflejan la
emoción de Alberto Giacometti cuando ganó el Gran Premio de la Bienal en 1962;
Max Ernst, en un vaporetto; Canogar, Chillida y Saura en el café Florian o la
imagen de Roy Lechtebtein.
En este periodo entró en contacto con importantes
nombres de la cultura como Calder, Duchamp, Fontana, Burri, así como otros
nombres que engloban su galería de retratos, entre otros Antonio Tapies, asomado
a una ventana; Joan Miro, en un museo de Milán; Oriana Fallaci, en su despacho,
Arthur Miller, Rafael Alberti o Giorgio de Chirico.
A mediados de los años 60
Ugo Mulas se trasladó a Nueva York y de allí son las fotografías en las que
descubre los espacios creativos de pintores como Jim Dine, Rauschenberg, Jasper
Johns, Lichtenstein, instantáneas de la Factoría de Andy Warhol, de Barnett
Newman, Stella o Rosenquist, junto a una visión elegante de los edificios de
Nueva York. Uno de los artistas con los que más relación entabló en Manhattan
fue Marcel Duchamp, al que captó en la cotidianeidad de su estudio.
Los
paisajes urbanos fueron protagonistas también del objetivo del artista, que
fotografío espacios para las memorables escenografías de "Wozzeck" de Alban
Berg, así como imágenes publicitarias de la moda italiana, las únicas de la
exposición en color.
El recorrido finaliza con un espacio acotado en el que
se muestran fotografías pertenecientes a la serie "Le Verifiche" (Las
verificaciones, 1971-1972), el último trabajo que produjo antes de su temprana
muerte, donde investigó las implicaciones conceptuales del arte
fotográfico.
"Mulas consiguió demostrar cuántas posibilidades estaban
encerradas en la fotografía, entendida como medio e idioma, provocando
reflexiones en ese mundo del arte contemporáneo que frecuentaba, analizaba y
magistralmente documentaba", en opinión de la comisaria, para quien la habilidad
de Mulas en el control de la cámara fotográfica y, especialmente, del cuarto
oscuro era equivalente a su dominio del lenguaje fotográfico.