Un 20% de los institutos gallegos superan los límites que la Unión Europea establece para el gas radón. Así lo concluye un estudio que realiza un equipo de físicos de la Universidade de Santiago, que consiste en realizar mediciones sobre la exposición a este gas en los centros de enseñanza secundaria de la comunidad. El proyecto está financiado por el Plan Galego de I+D+i y, a través de él, se efectuaron mediciones en 58 institutos de la comunidad, el 22% de los existentes en territorio gallego, que afectan a 30.000 personas entre alumnos, docentes y personal educativo.
Según los resultados obtenidos, el 59% de los centros están por debajo de los límites máximos que indica la UE y el 22% tienen niveles próximos a estos máximos mientras más del 19% los exceden en buena medida. "Esta procentaxe non é nada desprezable, xa que afecta a un número moi elevado de persoas que cada día se ven sometidas a esta contaminación radiactiva, que se suma á que, de maneira eventual, reciben durante o resto das súas actividades diarias", afirma la coordinadora del estudio, la profesora Dolores Cortina Gil.
Los investigadores realizaron el estudio en mayor profundidad en Santiago de Compostela, donde el potencia de exhalación del radón es elevado. En siete institutos de la capital se detecta que entre el 25% y el 30% de los institutos estudiados la concentración de radón es superior a la recomendada.
La buena práctica constructiva es uno de los elementos que permite evitar la entrada de radón en los edificios de nueva construcción, para lo que se requieren propuestas de soluciones arquitectónicas sencillas que no encarezcan el precio final de las obras. "No caso dos edificios xa construídos, de detectárense niveis de concentración elevados, haberá que actuar para garantir un sistema de correcta renovación do aire, proporcionando unha vía de saída alternativa ao gas radón que se forma no subsolo. Se a ventilación natural non abona, faise necesario establecer un sistema de ventilación forzada", afirma Cortina.
El radón es un gas radiactivo de origen natural que procede del uranio, presente en la corteza terrestre desde hace miles de millones de años. En cualquier solo existe una pequeña proporción de uranio, que varía según el tipo, si bien este elemento se va desintegrado, hasta convertirse en radio y luego en gas radón. Este gas puede escapar del suelo para luego transformase en otros elementos radiactivos y en esta cadena de desintegración se emiten partículas ionizantes que constituyen el fenómeno que se conoce como radiactividad natural.
En Galicia, por ser abundantes los suelos de granito y ser éstos ricos en uranio, el gas radón tiene facilidad para llegar aire, pues son terrenos antiguos y fracturado. Por ello, las concentraciones de gas radón en la comunidad gallega superan en buena medida la media estatal.
La UE establece recomendaciones para mantener los niveles de radón bajos y sugiere poner más rigor en los edificios de nueva construcción. No obstante, son los países miembros los responsables de legislar al respecto y, en España, la competencia es de las comunidades. En Galicia, las Normas do Hábitat obligan a adoptar medidas en las nuevas construcciones.
"A prenza do radón no aire libre é moi baixa", afirma la coordinadora del estudio, del Laboratorio de Análise de Radiacións da USC, que apunta que el problema surge cuando este elemento "se acumula no interior dos edificios", pues si no sale al exterior, "pode xerar un nivel de radiactividade importante". El suelo es el principal foco de entrada en los edificios (90%) y en la actualidad, este gas preocupa más que hace años, pues se ha avanzado en el aislamiento de los edificios, lo que favorece la acumulación de un gas que, por ser incoloro e inodoro, sólo se detecta haciendo las mediciones pertinentes.
Según Dolores Cortina, el radón va reduciendo su actividad de manera bastante rápida con el paso del tiempo, pero en su transformación da lugar a otros elementos con vidas medias mucho más elevadas. "Cando o elemento radiactivo é gaseoso podemos inhalalo", apunta, si bien afirma que "cando se transforma nun dos seus descendentes, estes adhírense aos pulmóns e as partículas que se liberan poden danar o tecido pulmonar, podendo desencadenar nun cancro".