El ministro británico de Hacienda, Alistair Darling, puede ser destituido tras
las elecciones europeas y locales de este jueves en el Reino Unido por su
implicación personal en el escándalo de los gastos de los diputados de la Cámara
de los Comunes destapado por el Daily Telegraph.
Darling tuvo que disculparse
la pasada noche y prometer que devolvería 668 libras (762 euros) de gastos de
comunidad reclamados indebidamente al erario público.
Todos los medios dan
casi por seguro que el primer ministro británico, Gordon Brown, aprovechará el
mal resultado electoral que todos vaticinan para proceder a un reajuste
ministerial, que podría afectar a carteras claves como es la del Tesoro.
El
propio Darling pareció reconocer anoche cuál es su próximo destino al declarar
públicamente: "Me gustaría seguir hasta que haya un reajuste. Pero es Gordon
Brown quien decide".
Según algunas fuentes, el candidato con más
posibilidades de suceder a Darling es el actual ministro para las Escuelas, Ed
Balls, que fue la mano derecha de Brown cuando éste ocupaba el ministerio de
Finanzas. Brown trató de justificar a Darling al señalar que había cometido
un error "involuntario" al reclamar el pago y elogió su labor como ministro
aunque no quiso responder a los rumores sobre su posible remoción en caso de
reajuste ministerial.
Pero el líder del partido liberal-demócrata, Nick
Clegg, y su portavoz para asuntos del Tesoro, Vince Cable, insistieron en que
Darling tiene que ser destituido porque el guardián de la Hacienda británica
tiene que ser una persona "con autoridad moral" y por encima de toda
sospecha.
El portavoz de Finanzas de la oposición conservadora, George
Osborne, acusó a su vez a Brown de "titubear" y dijo que no se puede tener a un
ministro del Tesoro tocado del ala "en medio de una recesión".
Otro ministro
en la misma situación que Darling es el titular de Transportes, Geoff Hoon, que,
según el Daily Telegraph", presentó facturas indebidas por su segunda
vivienda. Hoon tuvo también que disculparse públicamente, describió lo
ocurrido de "error administrativo" y devolvió las 384 libras (438 euros)
cobradas sin que le correspondiera.
Ese gesto puede no acabar con sus
problemas, pues el político laborista se ha visto acusado además de cargar al
erario público la factura por los servicios de un asesor fiscal y gastar miles
de libras de dinero público en amueblar su segunda vivienda.
El Daily
Telegraph lleva ya veintiséis días revelando reclamaciones indebidas, poco
éticas o inelegantes de más de seiscientos miembros de la Cámara de los Comunes,
desde ministros del Gobierno hasta simples diputados. La Policía
Metropolitana hasta ahora no ha intervenido, pero estudia la posibilidad de
investigar los casos que puedan presentar indicios de delito.
Mientras tanto,
el primer ministro, Gordon Brown, se niega a convocar elecciones anticipadas,
como le reclama el líder de la oposición conservadora, David Cameron, o a
dimitir, como quieren que haga algunos miembros de su propio partido, temerosos
de que, de continuar en el poder, el descalabro electoral en las próximas
generales alcance proporciones históricas.
A todo lo que parece estar
dispuesto el líder laborista es a cambiar a algunos ministros, proponer una
reforma electoral, capear el actual temporal y aguantar como sea hasta dentro de
un año, cuando no tendrá más remedio que someterse al veredicto de las urnas.