El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, calificó de "brutal" el
asesinato del británico Edwen Dyer, secuestrado en Níger el 22 de enero pasado
por el grupo terrorista Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI). El jefe del
Gobierno británico señaló en un comunicado que se trata de un acto "terrible" y
agregó que "esta estrategia refuerza nuestro compromiso de afrontar el
terrorismo. Fortalece nuestra determinación a no aceptar nunca las exigencias de
los terroristas, ni pagar rescate".
"Quiero que a los que utilizan el terror
contra ciudadanos británicos no les quede ninguna duda de que nosotros y
nuestros aliados les perseguiremos sin tregua, y ellos afrontarán la Justicia
que merecen", resaltó el "premier".
Por su parte, el ministro británico de
Asuntos Exteriores, David Miliband, dijo que la toma de rehenes y el
asesinato nunca pueden ser justificados cualquiera sea su causa. "Esta
noticia trágica se produjo a pesar de los enormes esfuerzos de un equipo
británico en el Reino Unido y Mali (que trataron de conseguir la liberación de
Dyer), con la valiosa ayuda de socios internacionales", puntualizó
Miliband.
La organización terrorista, en un comunicado difundido en sitios
islamistas de internet, señaló que Dyer, que se cree estaba retenido en Mali,
murió el 31 de mayo pasado, al vencer el segundo plazo dado por AQMI para que el
Reino Unido aceptara sus "demandas".
Dyer fue secuestrado junto a otros tres
turistas, dos suizos y un alemán, en territorio de Níger cercano a la frontera
con Mali, cuando regresaban a este último país tras asistir a un festival
cultural.
Dos de los turistas, una suiza y una alemana, fueron liberados el
22 de abril pasado en compañía de dos diplomáticos canadienses, Robert Fowler y
Louis Guay, que también habían sido secuestrados en Níger en diciembre de
2008. AQMI había amenazado con asesinar a Dyer si el Gobierno británico no
liberaba al radical jordano Abu Qatada, que está en una prisión del Reino Unido
a la espera de ser deportado a Jordania. Según la cadena BBC, se cree que
Dyer fue secuestrado por una tribu local en Níger y vendido a miembros de Al
Qaeda en Mali.