La ministra británica para las Comunidades, Hazel Blears, presentó su
dimisión un día antes de las elecciones europeas y locales en el Reino Unido y
en medio de los escándalos por los gastos de los diputados. La dimisión se
produce, además, un día después de que la titular de Interior, Jacqui Smith,
también manifestase su intención de renunciar cuando se produzca el próximo
reajuste del Gobierno.
La retirada de Blears supone un golpe demoledor para
el primer ministro británico, Gordon Brown, en vísperas de unos comicios vistos
como una prueba para su supervivencia como líder laborista.
En un comunicado, Blears pidió a los votantes que apoyen al Partido Laborista en
los comicios de mañana y manifestó su deseo de volver a las bases, al activismo
político. "Hoy he comunicado al Primer Ministro que dimito del Gobierno. Mi
política siempre ha estado arraigada en la creencia de que la gente es capaz de
cosas extraordinarias, teniendo el apoyo y el incentivo adecuados", indicó la
nota.
"El papel de un Gobierno progresista -añadió- debería ser el de pasar
el poder a la gente. Nunca he buscado altos cargos de por sí, o por lo que puedo
ganar, sino por lo que puedo conseguir para la gente que represento".
Blears
destacó su intención de ayudar al Laborismo a "conectar otra vez" con la
población para recordarle que "nuestros valores son sus valores, sus esperanzas
y sueños son también los nuestros". Se espera que Brown haga un reajuste de
su gabinete este mismo viernes o el lunes de la próxima semana.
Blears ha
estado en el centro de la polémica al saberse que no pagó impuestos por la venta
de un piso al presentarlo como su primera residencia, aunque antes había
reclamado dinero público por esa misma vivienda tras calificarla como su segunda
residencia.
De acuerdo con el actual sistema, los diputados británicos pueden
reclamar buena parte del costo de mantener una segunda residencia si la
justifican sus obligaciones parlamentarias. El pasado mayo, Blears asestó un
duro golpe a Brown al criticar al Gobierno y calificarlo de "lamentable" a la
hora de comunicar sus objetivos políticos.
En un artículo publicado en el
dominical británico "The Observer", Blears advirtió en mayo de las "terribles"
consecuencias de continuar con una política equivocada que malinterpreta el
estado de ánimo y los instintos de los ciudadanos.
Los diputados británicos
están sumidos en un escándalo al saberse que muchos reclamaron dinero del
contribuyente para gastos como comida para perro o pañales, o para el
mantenimiento de piscinas y jardines.