Los Lakers eligieron el mejor día posible para ganar a los Magic de Orlando por
primera vez en la temporada y no dieron opción a su rival (100-75) en el primer
partido de la Final de la NBA, gracias a una monumental exhibición de Kobe
Bryant.
El líder angelino anotó 40 puntos (16/34 en tiros), recogió ocho
rebotes y repartió ocho asistencias. El 24 angelino obtuvo la ayuda de Pau
Gasol, con 16 puntos y ocho rebotes, en tanto que el pívot Dwight Howard,
perfectamente defendido, con 12 puntos y 15 rebotes fue el mejor de la plantilla
de los Magic en la que ninguno de sus jugadores ha disputado previamente una
Final. Una vez más, Lamar Odom como sexto hombre para los Lakers, resultó
determinante: 11 tantos y 14 rebotes.
Stan Van Gundy, técnico de Orlando,
apostó fuerte con la entrada al comienzo del segundo cuarto de Jameer Nelson,
lesionado desde febrero. Así rompía la rotación de bases que había guiado a su
equipo hasta la Final durante las eliminatorias por el título. Y la jugada le
salió mal.
Desde el comienzo y tras el saque de honor a cargo de "Magic"
Johnson, se confirmaron los emparejamientos entre Andrew Bynum-Howard (kilos y
calidad en la pintura) y Gasol-Rashard Lewis (la mayor altura y versatilidad del
español frente al acierto exterior de su rival).
El joven Bynum se apuntó la
primera canasta de la Final, a pase de Gasol dentro de la zona. Los Magic
contaron con un arranque perfecto del alero turco Hedo Turkoglu e hicieron valer
su juego en equipo para ponerse por delante al final del primer periodo (22-24),
que sólo sirvió para que ambos equipos se tanteasen.
Para entonces, tanto
Bynum como Howard se habían ido ya al banquillo con dos faltas, mientras los
Lakers recibían la mala noticia del poco acierto de Bryant de cara al aro (seis
puntos, en una serie de 3/9). Era algo pasajero.
Por entonces en los Magic
saltaba la sorpresa con la entrada en pista del base "All-Star" Jameer Nelson,
recién recuperado de la lesión en el hombro derecho sufrida el 2 de febrero, por
la que tuvo que pasar por el quirófano.
El pequeño tirón de Orlando al
comienzo del segundo cuarto (31-26) fue neutralizado por Luke Walton, nota
positiva para los locales, por Bryant, que terminó de desperezarse con seis
puntos consecutivos, y por Derek Fisher, quien con un triple puso el 41-34 en el
marcador, tras un parcial de 13-1.
No estaba fino Nelson. Ni en ataque ni en
defensa, sobrepasado en ocasiones incluso por el veterano Fisher, que anotó bajo
aro tras un saque de fondo para poner a los suyos diez arriba (51-41) justo
antes del descanso.
Era el momento de los angelinos. Tanto que dispararon la
renta hasta los 26 puntos (82-56, tras un rechace convertido por Gasol), con
Bryant como dueño y señor del partido mientras se sucedían sus suspensiones y
penetraciones. Anotó 18 puntos en ese cuarto y con sus acciones sepultó a unos
Magic en coma.
El equipo de Florida anotaba un 31 por ciento de sus tiros y
era superado con claridad en el rebote (38-28). Así los Magic siguieron sin
responder mientras la renta se hacía más abultada a favor de los californianos
(88-60), que disfrutaron de un plácido final de partido a pesar de no bajar un
ápice su intensidad y de tener la mente ya puesta en el domingo, fecha del
segundo envite.
Durante la temporada regular los Magic se habían impuesto a
los Lakers las dos veces que se enfrentaron. La primera, en diciembre, por
106-103 en Orlando, y la segunda, en enero, por 103-109 en Los Ángeles.