Los primeros resultados de las elecciones parciales inglesas celebradas este
jueves junto a las europeas en el Reino Unido indican fuertes pérdidas
laboristas, que aumentan la presión sobre el acosado primer ministro, Gordon
Brown, para que renuncie el cargo.
En Bristol (oeste de Inglaterra),
liberal-demócratas y conservadores han ganado cuatro escaños cada uno a expensas
de los laboristas y los primeros tienen ya la mayoría en el municipio con
treinta y seis concejales.
En Central Bedfordshire (centro) los conservadores
lograron 54 escaños frente a once de los liberal-demócratas mientras que los
laboristas no obtuvieron un solo escaño. En Hartlepool (noroeste), el
independiente Stuart Drummond fue reelegido alcalde.
Los resultados de las
elecciones europeas no se conocerán hasta el domingo por la noche, pero todo
apunta también a un descalabro de los laboristas, que podrían quedar relegados a
tercer o cuarto lugar, detrás incluso del antieuropeo UK Independence Party
(UKIP).
Brown sufrió un nuevo revés tras el cierre de los colegios
electorales la pasada noche cuando un tercer ministro de su Gobierno, el de
Trabajo y Pensiones, James Purnell, anunció en carta a dos periódicos que dejaba
el puesto.
En su carta, Purnell, conocido blairista (fiel al ex primer
ministro Tony Blair), pide a Brown que dimita a fin de dar al menos una
oportunidad al Partido Laborista de ganar las próximas elecciones generales,
previstas para la fecha tope del 3 de junio del próximo año. También entre
los diputados ha comenzado a circular una carta que le agradece al primer
ministro los servicios prestados al partido y le pide que le haga un último
favor presentando su dimisión.
Brown, que ha sufrido en los tres últimos días
las defecciones de tres ministros -las responsables de Interior y las
Comunidades, Jacqui Smith y Hazel Blears, respectivamente, y el citado de
Trabajo y Pensiones, Purnell-, además de las de otros altos cargos, está en una
posición cada vez más precaria.
La renuncia de Purnell es un golpe aún más
duro para Brown porque, a diferencia de las dos ministras citadas, no se pensaba
que el Primer Ministro fuese a deshacerse de él en el reajuste ministerial que
prepara.
El líder de la oposición conservadora, David Cameron, en quien todos
ven ya al próximo primer ministro, ha reclamado la convocatoria urgente de
elecciones generales porque el Gobierno laborista, según dice, "se derrumba ante
nuestros ojos".
Según medios británicos, Brown se reunió anoche con sus
asesores más próximos, entre ellos el ministro para la Empresa y ex comisario
europeo, Peter Mandelson, para ver la forma de impedir nuevas defecciones, que
complicarían aún más su difícil tarea de formar un nuevo gobierno con el que
resistir el año largo que le queda hasta agotar la legislatura.
El líder
laborista quería supuestamente cambiar de carteras a los actuales ministros de
Finanzas, Alistair Darling, y Exteriores, David Miliband, pero éstos se han
venido resistiendo.
Los fieles a Brown intentan evitar por todos los medios
que un número suficiente de diputados fuerce una elección interna por el
liderazgo del partido, en la que Brown se enfrentaría a un eventual candidato
rival.
Su principal argumento es que, de producirse esa situación, no habría
más remedio que convocar nuevas elecciones ya que los ciudadanos difícilmente
aguantarían a un nuevo primer ministro no electo como es el caso de Brown, que
sucedió automáticamente a Blair en junio del 2007 como líder del partido y jefe
de Gobierno.