El 13,3% de las personas inscritas en las listas del Servizo Público de Emprego de Galicia tiene cargas familiares que dificultan su incorporación activa la mercado laboral. Según revela la Enquisa ós Demandantes de Emprego elaborada por el Instituto Galego de Estatística (IGE) este problema afecta en mayor medida a las mujeres, dado que un 19,9% de las gallegas -cerca de una quinta parte- manifestó tener dificultades para conciliar su vida familiar y laboral, frente a solo un 4% de los hombres.
Enmarcado en el Programa Estatístico Anual de Galicia, el estudio fue presentado en Santiago por el director xeral del IGE, José Antonio Campo Andión, por la secretaria xeral del instituto, Rosa Fernández, y por la subdirectora das Cualificacións de la Consellería de Traballo, Marisa Mallo. Los resultados demuestran que los demandantes de empleo constituyen un colectivo muy heterogéneo e integrado por personas con diversas situaciones personales que, como en el caso de las cargas familiares, pueden llegar a comprometer su incorporación activa al mercado laboral.
El IGE y Traballo elaboraron esta estadística en el último trimestre del pasado año, investigando un colectivo formado por 175.332 demandantes de empleo no ocupados e inscritos a 31 de octubre en las oficinas del Servizo Público de Emprego. De los 4.641 entrevistados, el 8,8% resultaron ser personas ocupadas, esto es, que trabajan una hora semanal o más a cambio de un salario beneficio empresarial o de una ganancia familiar en metálico o en especie. Otro 45,8% se enmarcan en el colectivo de parados. Según explicó Andión, pese a carecer de un puesto de empleo, estas personas "buscan activamente" un puesto de trabajo y tendrían disponibilidad para aceptar uno en un plazo máximo de 15 días.
Frente a este grupo, un 45,4% de los que participaron en el estudio entrarían dentro de la categoría de inactivos, al no estar buscando trabajo o al verse condicionados por situaciones personales o familiares que les impedirían aceptar uno. Mientras que para un 13,3% de los inscritos como demandantes el cuidado de niños, mayores o enfermos es la traba principal; otro 7,4% presenta alguna discapacidad o enfermedad; otro 5,1% está estudiando o preparando unas oposiciones y un 19,6% son personas "desanimadas", que han perdido ya el interés en encontrar alguna actividad, o que aluden a otras causas para no aceptar una oferta.
Por edades, se observa un incremento del peso de los inactivos en en el cómputo global a medida que se van haciendo mayores. Así, mientras entre los 16 y los 29 años solo un 29,5% de los encuestados declararon encontrarse en estado de inactividad, este porcentaje alcanza el 59,3% en el grupo conformado por los ciudadanos de 45 o más años. En cuanto al sexo de estas personas, destaca el hecho de que un 49% son mujeres de entre 30 y 59 años.
ECONOMÍA SUMERGIDA
En cuanto a los ciudadanos ocupados, la gran mayoría, un 63,3% son trabajadores asalariados, mientras que un 21,9% realizan labores de ayuda familiar por las que reciben una gratificación en metálico o en especies, según explicó Andión. Otro 6,9% son trabajadores independientes o empresarios, mientras que un 7,9% se encuadran en otras categorías.
Por lo que respecta a la modalidad contractual, un 54,1% son trabajadores temporales, frente a un 7,1% que son indefinidos. No obstante, el director xeral del IGE, llamó la atención sobre ese 35,6% de ocupados que no tienen contrato de trabajo. "Na súa maior parte son persoas que se dedican ás axudas familiares, aínda que tamén pode ser indicativo da economía sumerxida", explicó.
FINALIDAD
Entre las finalidades de esta investigación figura justificar las diferencias existentes entre las diversas fuentes que analizan las cifras del paro -Encuesta de Población Activa y los registros autonómicos de desempleo-. Según la subdirectora das Cualificacións de la Consellería de Traballo, Marisa Mallo, esta encuesta pretende desvelar "as necesidades e características dos demandantes", con el fin de arbitrar medidas tendentes a "diminuir" el número de parados. Es por ello que se investigan las aspiraciones y cualificaciones profesionales de los encuestados para saber "qué expectativas laborais" tienen los demandantes y organizar cursos "adaptados" a sus necesidades formativas. En opinión de Mallo, estos resultados también servirán para mejorar la planificación de los itinerarios de orientación laboral de las oficinas de empleo, al tiempo que permite "coñecer mellor a dispoñibilidade" de los desempleados del mercado gallego.