El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, culpó de que el resultado
obtenido por su partido en las europeas fuera inferior al esperado, al escándalo
surgido por su amistad con la joven Noemí Letizia, a su esposa, Veronica Lario,
e incluso a la marcha del delantero brasileño Kaká del Milán.
Según publicó el diario milanés "Corriere della Sera", Berlusconi reconoció anoche ante
sus más allegados que el escándalo "Noemí" tuvo una mayor influencia de la
esperada en las urnas, donde el Pueblo de la Libertad (PDL) recibió un 35,2 por
ciento del voto cuando esperaba diez puntos más.
El mandatario manifestó,
además, que el número de electores se vio influido por la petición de divorcio
de Lario hecha a través de los periódicos, y agregó que el anuncio del fichaje
de Kaká por el Real Madrid habría comportado una fuga de votos de seguidores
milanistas. Asimismo, atribuyó parte de su "fracaso" por no llegar al 45 por
ciento del consenso, a los conflictos internos de su partido en Sicilia y al
abstencionismo.
A pesar de la pérdida de votos, según el diario, Berlusconi
puede estar optimista ante los resultados obtenidos, ya que su partido ha pasado
de 25 a 29 escaños en el Parlamento Europeo (PE), tras los comicios, mientras la
principal formación de la oposición, el Partido Demócrata (PD), ha perdido tres
parlamentarios.
El diario "La Repubblica" informó de que Berlusconi se
lamentó por la falta de apoyo recibida por parte de algunos sectores de su
partido y sobre todo del presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco
Fini, considerado por muchos como el delfín de "Il Cavalliere".
"Lo he hecho
todo yo y me han dejado solo. Si no me hubiera presentado como candidato hubiera
sido peor", declaró Berlusconi, y reiteró que en el último mes ha sido víctima
de una maniobra para desacreditarle por parte de algunos medios de comunicación
internacionales.