La participación masiva y las denuncias de irregularidades de parte de la
oposición marcaron las décimas elecciones presidenciales de la era
revolucionaria en Irán, en las que el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad aspira
a la reelección. Desde primera hora de la mañana, familias enteras se
acercaron a los más de 49.000 colegios electorales repartidos por todo el país
en una jornada de reivindicación y fiesta únicamente ensombrecida por algunos
actos vandálicos.
Según los primeros datos ofrecidos por el Ministerio de
Interior, la participación rondaría el 75 por ciento, cifra récord que obligó a
extender durante varias horas el cierre de los colegios. En las calles de
Teherán, las largas filas de votantes tenían un color casi común dependiendo del
lugar de la capital en el que se encontraran.
En el norte, la zona más rica
de la ciudad, primó el verde de los seguidores del ex primer ministro Mir Husein
Musaví, principal rival del presidente. En el sur, donde se concentra la
mayoría de los barrios más desfavorecidos, dominaba el tricolor verde, blanco y
rojo de la bandera de Irán, adoptado por Ahmadineyad.
Sin embargo, y al
contrario de 2005 cuando Ahmadineyad arrasó en segunda vuelta, era posible ver
muchos partidarios de Musaví y de los otros dos candidatos, el clérigo
reformista Mehdi Karrubí y el conservador Mohsen Rezaeí.
"Voy a votar a
Musaví", admitía a Efe Zahra Montasem, ama de casa que ejerció su derecho en la
madrasa Hafez, adyacente al Gran Bazar. "Pero no es una cuestión de
libertades, porque para eso existen diferentes interpretaciones. Creo que lo que
necesitamos es trabajo para los jóvenes y lucha contra la carestía, y creo que
Musaví puede arreglar estos problemas", explicó.
Divida social e
ideológicamente, la crisis económica ha sido, sin embargo, una de las
principales razones por las que gran parte la población se ha inclinado por
Musaví, al que se le recuerda como un buen gestor durante los difíciles años que
dirigió el gobierno, entre 1981 y 1989, en plena guerra con Irak. "No podemos
decir que un candidato es malo, sin embargo para mí Musaví es una buena opción",
admitía a Efe una votante. "Durante la guerra entre Irán e Irak demostró su
capacidad y ha hecho todo a favor del pueblo. Bajó la inflación. Yo creo que por
aquellos buenos resultados durante su mandato, la gente ahora le está votando",
explicaba en la madrasa Ershad, en el centro norte de la capital.
A escasos
metros, Ibrahim Yazdi, primer ministro de Asuntos Exteriores de la República
Islámica, tesorero de su fundador, el ayatolá Rujolá Jomeini durante el exilio
en París y ahora uno de los hombres más críticos con el régimen, revelaba a Efe
que se decantaba por el ex primer ministro. "He votado a Musaví. Creo que es
una buena opción, si no lo fuera no votaría", afirmó.
Más al sur, en los
alrededores del Gran Bazar, un funcionario público aseguraba que votó por
Ahmadineyad "porque me siento satisfecho con su trabajo "Aunque ha habido
problemas, sin embargo yo estoy satisfecho con él. Creo que no ha robado del
dinero de la gente", declaraba a Efe.
Similar opinión le merecía el
presidente a Ali Ghanbari, quien aseguró que Ahmadineyad "es una buena persona
que ha trabajado para el pueblo. Me fío mucho de él".
La fiesta electoral
quedó, no obstante, deslucida por las denuncias de posible fraude elevadas por
la oposición y algunos actos vandálicos contra sedes reformistas. Según Alí
Akbar Mortazaminpour, jefe del comité de supervisión de los sufragios de Musaví,
"más del cuarenta por ciento de los colegios de la capital carecieron de
observadores".
Al parecer, muchos de los delegados, tanto de Musaví como de
Karrubí, no han podido ejercer su función ya que las acreditaciones que
recibieron "tenían errores, e incluso fotos cambiadas".
Mortazaminpour
denunció, asimismo, que el citado comité nacional ha emitido "más de siete
millones de papeletas más de las necesarias para la votación". "Las quejas
que hemos recibido son numerosas, pese a que tampoco han funcionado bien las
comunicaciones" en los alrededores de los colegios, apostilló.
En Queitarieh,
una decena de milicianos voluntarios islámicos "Basij" atacaron con botes de
humo una de las sedes de Musaví, aunque sin causar heridos. "Hubo mucha
confusión pero afortunadamente no ha habido que lamentar heridos. Hemos tenido
que evacuar el edificio, pero nada más", explicó a Efe uno de los
afectados.
Los resultados finales, que deben ser validados por el poderoso
Consejo de Guardianes, se conocerán 24 horas después del cierre de los
colegios.
En caso de que ninguno de los cuatro candidatos consiga más del 50
por ciento de los votos emitidos y considerados válidos, deberá celebrarse una
segunda vuelta, ya prevista para el próximo viernes.