La construcción naval puede irse a pique a partir del 2011 fecha en la que concluye la actual carga de trabajo. En los doce últimos meses los astilleros vigueses no han contratado un solo buque y tres barcos que venían a ser reparados han sido desviados a Gijón por culpa de la actual huelga del metal. Se está jugando con fuego y podemos, en dos años, revivir los tiempos de Solchaga. Los liberados sindicales, si se aburren que jueguen a las canicas pero que no toquen las bolas a los que quieren trabajar.