Dos poncios, uno de la política y otro de la empresa, fueron pillados "in fraganti" cuando pretendían mantener una reunión discreta, a salvo de miradas y sobre todo alejados de las cámaras y los micrófonos. El sitio y la hora parecían los apropiados pero hete aquí que en el lugar se encontraba desayunando quien esto escribe. Se quedaron de piedra. Nos cruzamos un saludo y ellos se encerraron en un pequeño reservado mientras sus asesores pululaban por el local. Y no les puedo dar más información por respeto a las normas del lugar en el que se celebró la reunión.