Los representantes de las tres centrales sindicales (CIG, CCOO y UGT) han confirmado un nuevo cambio de estrategia en las movilizaciones del sector metalúrgico de la provincia de Pontevedra, por la actitud de la patronal que, en sus opiniones, sigue estrangulando el conflicto laboral. Así lo anunció el portavoz de CIG Metal Antolín Alcántara durante la asamblea informativa celebrada a las puertas de un concesionario de coches de la Avenida de Madrid, en donde decenas de trabajadores trataron de dificultar su actividad.
Según Alcántara, si los empresarios del metal continúan poniendo difícil la capacidad de llegar a un acuerdo que ponga punto y final a este conflicto laboral, que dura ya más de tres meses, habrá que acudir a una convocatoria de huelga general. El martes, la patronal rompió de nuevo la negociación del metal, al considerar que no se dan las condiciones mínimas para que los empresarios se sienten en la misma mesa que los sindicatos.
Hoy, con los ataques sufridos en la casa de un empresario del metal, en un concesionario de vehículos en Nigrán y en un cajero automático en Vigo, los empresarios ven más difícil reanudar la negociación, pese a que los sindicatos se desvincularon públicamente de esos actos violentos.
Esta onceava jornada de la huelga del metal se desarrolló dentro de la normalidad, quitando algunos cortes de tráfico en el centro de la ciudad viguesa. De nuevo los trabajadores de los astilleros pararon su actividad sólo durante cuatro horas, de 9 a 13 horas, periodo en el que algunos huelguistas se desplazaron a los concesionarios de vehículos y otros hicieron sentadas en la Plaza de América.
En la jornada de hoy, la Policía impidió la entrada de trabajadores a estos concesionarios e identificó a los que accedieron para pedir presupuesto de algún vehículo. De hecho, los concesionarios funcionaron con relativa normalidad, aunque estuvieron rodeados en la calle por decenas de trabajadores. La negociación del convenio colectivo, que afecta a unos 27.000 trabajadores en la provincia de Pontevedra, continúa enquistada ya que los empresarios se niegan a sentarse con los sindicatos, pese a los intentos de la Xunta.
Hoy no se prevé ninguna reunión entre las partes, aunque fuentes de la Administración gallega indicaron a Efe que ya han iniciado contactos para que la patronal se replantee la vuelta a la negociación. Por otra parte el alcalde de Vigo, Abel Caballero, reiteró su disposición para mediar en el conflicto del metal y aseguró que él no culpa a la Xunta de que después de tres meses de negociación no se haya alcanzado un acuerdo.
No obstante, dijo que la Xunta "no puede permitir que se levanten de la mesa" las partes y que tiene que seguir obligándolos a llegar a un punto que ponga punto y final a esta conflicto. "La Xunta se tiene que implicar a fondo", pidió el regidor socialista.