La cumbre de la Unión Europea intentará lograr un acuerdo sobre las
garantías a Irlanda para un nuevo referéndum sobre el Tratado de Lisboa después
de que anoche respaldara de forma unánime a José Manuel Durão Barroso para un
nuevo mandato como presidente de la Comisión Europea.
Los jefes de Estado y
Gobierno comunitarios aplazaron a hoy la discusión sobre Irlanda ante la
petición del primer ministro de ese país, Brian Cowen, de que las garantías
tengan la mayor fuerza vinculante. "Estoy convencido de que idearemos una
solución que dé garantías claras a los votantes irlandeses y al mismo tiempo no
dé a algunos países el pretexto de reabrir el Tratado de Lisboa", dijo el primer
ministro checo, Jan Fischer, en la conferencia de prensa tras la primera sesión
de trabajo de este Consejo Europeo.
Las "garantías" buscan tranquilizar a los
ciudadanos irlandeses acerca de que el Tratado de Lisboa no afectará a
cuestiones sensibles en su país, como la política de neutralidad, la soberanía
fiscal, la legislación sobre el aborto o los derechos laborales.
Cowen, en su
intento por lograr la mayor solidez jurídica a ese compromiso, ha propuesto una
fórmula que implica que el texto debe ser ratificado en todos los estados
miembros.
Pero eso no resulta aceptable para los demás, sobre todo en países
como el Reino Unido, la República Checa y Polonia, donde la aprobación del
Tratado de Lisboa fue muy complicada y no se quiere reabrir el proceso.
Los
líderes de la UE cerraron la primera jornada del Consejo Europeo con un apoyo
unánime para que el portugués Barroso siga como presidente de la Comisión
Europea por cinco años más.
La actual presidencia checa y la próxima sueca de
la UE llevarán a cabo consultas con el Parlamento Europeo para recabar el apoyo
de la Eurocámara, y a la luz de ese proceso se decidirá la fecha del
nombramiento formal.