El humanista español Vicente Ferrer fue enterrado en el municipio sureño
indio de Bathalapalli, uno de los centros neurálgicos de su obra social, ante
miles de personas, entre ellas sus familiares.
La ceremonia fúnebre, que
comenzó hacia las 11.00 hora local (05.30 GMT), se desarrolló al aire libre bajo
una sencilla estructura de palos metálicos de un telar habilitada para la
ocasión, además de dos pantallas gigantes para que los lugareños pudieran seguir
los detalles del entierro. Según cálculos provisionales ofrecidos a Efe por
la Fundación Vicente Ferrer (FVF), unas 15.000 personas acudieron al
sepelio.
El hijo de Vicente Ferrer, Moncho, cargó a hombros el féretro junto
a otras personas, tras lo cual hizo un discurso en telugu (lengua propia del
estado indio de Andhra) en el que reiteró su compromiso por continuar con la
labor humanitaria de su padre.
También se comprometió a ello en el mismo
idioma la viuda de Ferrer, Anna, después de que tomaran la palabra el ministro
de Agricultura de Andhra, Raghuveera Reddy, y el presidente del Congreso español
de los Diputados, José Bono. "Vicente, eres un ejemplo para la Humanidad, no
por lo que has dicho, sino por lo que has hecho", dijo en su alocución en
español Bono.
De acuerdo con el programa ofrecido por la FVF, se leyeron
textos sagrados hindúes e islámicos, además de fragmentos bíblicos.
El
filántropo español, que murió el pasado viernes a los 89 años, fue entonces
enterrado con el sonido instrumental de "L'hora dels adéus" de
fondo.
Previamente, su féretro fue cubierto de flores por sus familiares y
las autoridades presentes, la mayoría de ellos vestidos de blanco, conforme a la
tradición funeraria hindú. También hubo disparo de salvas, ya que las
autoridades de Andhra habían declarado un funeral de Estado para
Ferrer. Después muchos indios se acercaron para depositar flores sobre su
tumba.