El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró hoy de forma rotunda que cumplirá su programa de gobierno y de investidura y que, por lo tanto, ni abaratará el despido ni hará reformas laborales que restrinjan los derechos de los trabajadores.
En rueda de prensa en Abuja, Zapatero respondió con estas palabras al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, quien ayer defendió una reforma laboral en España y moderación salarial y advirtió de que el coste de la protección laboral es "excesivamente oneroso" para los empresarios.
"Es muy distinto ser gobernador de un banco central que presidente del Gobierno; respeto todas las opiniones, pero una cosa es opinar como experto y otra gobernar para la ciudadanía, son cosas bastante distintas", subrayó Zapatero.
Preguntado por las palabras de Trichet y también por las últimas manifestaciones del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, sobre la necesidad de reformas, recordó que hay un proceso de diálogo social en marcha entre sindicatos, empresarios y el Gobierno y confió en que alumbre un acuerdo "positivo" para ayudar al mercado laboral.
El jefe del Ejecutivo recordó que ni su programa de gobierno ni su programa de investidura incluía abaratar el despido ni hacer reformas laborales que restrinjan derechos y manifestó: "los programas están para ser cumplidos y yo los voy a cumplir".
A su juicio, a España le interesa un acuerdo social para acelerar el cambio de modelo productivo, reformar la formación profesional y fortalecer la educación, "tres pilares para mejorar las cosas" en los que está trabajando el Gobierno.
ORDÓÑEZ COINCIDE CON TRICHET
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez,
subrayó que la contracción que la economía española registra en este
segundo trimestre es menos acusada que la que tuvo entre enero y marzo.
En su comparecencia en
la Comisión de Economía en el Congreso, Fernández Ordóñez señaló que la caída de
la economía en el conjunto de este año será "muy sustancial, aunque
probablemente inferior a la que muestren otros países europeos", mucho más
afectados por el desplome del comercio mundial.
En 2010, continuó, la caída
económica será "menos pronunciada" porque la amplia batería de medidas tomadas
"debería ir moderando" la restricción de la actividad, aunque añadió que es
"posible" que la tasa de paro mantenga una "línea ascendente".
Aunque
insistió en que el alcance de la recesión es inferior al que aqueja a otros
países, el gobernador consideró que el fuerte incremento de la tasa de paro
revela una de las debilidades fundamentales del "entramado institucional" que es
"preciso corregir".
Así, se refirió a la "escasa sensibilidad" que tienen los
costes laborales con respecto a "los costes de la empresa o a la evolución
cíclica", y añadió que aunque su incremento ha remitido este año aún es
"insuficiente" dicha moderación.
Además, reiteró que es "ineludible" acometer
una reforma en el mercado de trabajo y "actuar para evitar que el aumento del
desempleo se enquiste". Según Fernández Ordoñez, una reforma laboral
permitiría la reasignación de recursos entre sectores, y facilitaría así el
relevo de la actividad inmobiliaria por otras ramas productivas.
Señaló que
las condiciones laborales deben ajustarse a la situación económica y a sectores
específicos y abogó por cambios en los modelos de contratación, así como en los
sistemas de intermediación en el mercado laboral. "Estas reformas no sólo
mejorarían las perspectivas de crecimiento a medio plazo, sino que también
contribuirían a evitar el deterioro del tejido productivo", aseveró.
En el
mismo sentido, apostó por reformas "urgentes" en la formación y educación del
capital humano, así como las dirigidas a mejorar el entorno competitivo, por lo
que pidió que el Gobierno aplique de forma "decidida" la trasposición de la
Directiva Europea de Servicios, que liberalizará este sector, y la colaboración
de las CCAA y de los Ayuntamientos.
El gobernador del Banco de España dijo
que para la recuperación de la economía española es "relevante" e
"imprescindible" la contribución de demanda externa, que exigirá a las empresas
productos competitivos y ajustes en sus "costes, márgenes y precios de forma
sensible". Sobre la inflación, cuya tasa alcanzó en mayo su nivel más bajo
desde mediados del siglo pasado, Fernández Ordóñez admitió que volverá a
registros positivos a finales de 2009.
En cualquier caso, subrayó el hecho de
que los alimentos, los bienes industriales y los servicios registran bajadas de
precios interanuales, lo que va en la "línea apropiada" para mejorar la
competitividad de la economía, reducir los costes de la recesión e iniciar una
recuperación sólida".