Me llama un amigo para decirme que tengo muy cabreado a un poncio de la nueva Xunta. Y que me voy a enterar de lo que vale un peine. Me quedé de piedra, nunca nadie había llegado tan lejos en sus amenazas. No las vamos a tener en cuenta, y digo vamos por que trasladé el caso al consejo de dirección de esta empresa y está de acuerdo en no darnos por enterados. Creemos que es producto de un calentón y que en unos días se le pasará. Lo que más me duele es que en su día, cuando su ahora amigo del alma lo dejó tirado, esta empresa le echó una mano. Es más, consultado por un alto cargo del PP sobre su idoneidad para el puesto yo le dí las mejores referencias. Al cabo, nada te debo, y tú a mí tampoco, asumo que esperar gratitud es de necios y no me tengo por tal. Simplemente te recuerdo que lo que no consiguieron tus amigos Pérez Varela, Jaime Pita, Pepe Cuíña E.P.D. y otros como María José Caride y, dicen, que hasta el propio Touriño, tú tampoco lo vas a lograr.