La recesión en España será más profunda de lo previsto hasta ahora, con una
caída de la economía del 4,2% este año en línea con el mal comportamiento del
conjunto de la zona euro, y con un nuevo descenso del 0,9% en 2010 que elevará
la tasa de paro hasta rozar el 20% a finales de ese ejercicio, según la
OCDE.
Este es el negro panorama que dibuja la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe semestral de
Perspectivas, en el que ha tenido que corregir drásticamente sus propias cifras
sobre España presentadas en noviembre, cuando limitaba el descenso del Producto
Interior Bruto (PIB) en 2009 al 0,9% y confiaba en una recuperación del 0,8% en
2010.
Cifras también peores que las del Gobierno español, que hace menos de
dos semanas revisaba sus propias previsiones también a la baja y reconocía no
sólo que el PIB caerá un 3,6% este ejercicio, sino que la caída continuaría en
2010, aunque a un ritmo mucho menor (-0,3%).
El secretario general de la
OCDE, el mexicano Ángel Gurría, se esforzó en quitar dramatismo a la situación
de España y en señalar a la prensa que lo peor ha pasado: "Tuvimos un primer
trimestre muy malo y ahora vemos una perspectiva mejor" de forma que "los
próximos trimestres serán mejores".
El deterioro de las expectativas sobre
España entra en una tendencia más general que afecta al conjunto de la zona
euro, para la cual la OCDE también ha tenido que corregir a la baja sus
previsiones para este año, cuando el PIB retrocederá un 4,8% -una baja
suplementaria de 1,3 puntos porcentuales respecto a lo calculado en
marzo-.
Una evolución divergente de la de Estados Unidos, que finalmente
limitará su caída al 2,8% en 2009 y se recuperará un 0,9% en 2009, y que se debe
a la mayor capacidad de reacción de la primera economía mundial.
Gurría
explicó en parte esa divergencia entre Estados Unidos y Europa porque en el
Viejo Continente "las condiciones financieras han mejorado, pero menos" ya que
la capitalización del sistema bancario "ha sido más gradual". Además, añadió
que mientras el plan anticrisis diseñado por Washington ha tenido una dimensión
"muy importante", en Europa hubo "un mosaico" de programas y "en general el
estímulo ha sido mucho más modesto".
España se desmarca del resto de los
países de la moneda única por ser, con diferencia, el más afectado en términos
relativos del paro, que de acuerdo con la OCDE pasará de una media del 18,1% de
la población activa este año al 19,6% en 2010 y al 19,8% en 2011.
En ese
momento, y aunque el aumento del desempleo se habrá desacelerado, España tendrá
-según las mismas previsiones- 4,470 millones de parados del total de 57
millones en los 30 países de la OCDE, que eran 25 millones menos cuando
comenzaron las turbulencias financieras en 2007.
La vicepresidenta económica
española, Elena Salgado, se reafirmó en las cifras de su departamento, que "son
mejores" de las de la OCDE porque a su juicio el descenso de las exportaciones
menos pronunciado que el augurado por los expertos de la organización, en buena
medida por las ventas del sector automovilístico.
Ese mismo efecto de las
exportaciones, junto a otros factores -según Salgado-, vuelve a pesar en la
diferencia entre la cifra de caída del PIB para 2010 del Ejecutivo (-0,3%) y la
de la organización (-0,9%). Esos otros factores serían una menor pérdida de
empleos y "una diferencia significativa" en el cálculo del consumo
privado.
La responsable económica española, que asistía al consejo
ministerial del conocido como "Club de los países desarrollados, consideró
equivocada la estimación de la OCDE de un descenso del 1,1% del consumo en 2010
teniendo en cuenta la mejora de la confianza o el aumento de la renta
disponible.
También dijo que "el momento más agudo de la crisis ha pasado o
está pasando" y que el resto del año "seguiremos decreciendo de forma más lenta"
mientras que los trimestres de 2010 serán "o de crecimiento cero o de
crecimiento ligeramente positivo".