El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ha sido recibido a su llegada al
aeropuerto internacional de Managua con aplausos, vivas y abrazos por los
presidentes Hugo Chávez, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador y el anfitrión
de Nicaragua, Daniel Ortega.
En Managua, donde participará en una reunión
urgente de la ALBA, que exigirá sea restituido en su cargo, también ha acudido a
recibirle el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, en representación del
presidente de ese país, Raúl Castro.
Honduras continúa así en un compás de
espera después de que el Congreso destituyera a Manuel Zelaya como presidente y
nombrase en su lugar a Roberto Micheletti, gobierno que no ha sido reconocido
hasta ahora por ningún otro país.
La primera medida de Micheletti fue imponer
un toque de queda por al menos 48 horas con el fin de que el país recupere la
tranquilidad.
Minutos antes de partir hacia Managua desde Costa Rica, donde
fue llevado por la fuerza, Manuel Zelaya consideró que Roberto Micheletti se ha
"suicidado políticamente".
Zelaya afirmó que "no puede haber dos presidentes
porque el pueblo solo ha elegido a uno". "A los presidentes los elige el pueblo,
no unos diputados", agregó.
Por su parte, Roberto Micheletti justificó que
los militares detuvieran y deportaran a Zelaya, y aseguró que el cambio de jefe
de Estado en el país no ha significado un golpe de Estado.
En su primera
rueda de prensa tras ser investido por el Parlamento, Micheletti insistió en que
Zelaya fue "sustituido" mediante un procedimiento fijado en la Constitución,
después de que los militares lo sacaran a la fuerza del cargo y del
país.
Representantes de los sectores sociales y de los sindicatos de Honduras
anunciaron una huelga general a partir de este lunes en demanda del regreso de
Manuel Zelaya.
El presidente del Comité para la Defensa de los Derechos
Humanos en Honduras (CODEH), Andrés Pavón, indicó a Efe que desde este lunes los
trabajadores del sector público y los miembros de la Central General de
Trabajadores (CGT), entre otras agrupaciones gremiales, se pondrán en huelga en
todo el país.
Sin mencionar expresamente a Micheletti, que juró el cargo poco
después de la destitución de Zelaya, funcionarios de alto rango del Gobierno de
Barack Obama dijeron que EE.UU. sólo reconoce como único "presidente
constitucional" de Honduras a Manuel Zelaya.
De manera similar se
pronunciaron el Grupo de Río, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la
Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), el Sistema de Integración
Centroamericana, el Mercosur y varios presidentes de la región, que dijeron
desconocer a cualquier otra autoridad que no sea Zelaya y repudiaron lo que la
mayoría calificó de "golpe" de Estado.
El presidente de Venezuela, Hugo
Chávez adelantó que se hará lo que "haya que hacer" para restituir en la
Presidencia de Honduras a Manuel Zelaya, porque "no vamos a permitir más gorilas
en este continente".
La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó por
aclamación una resolución de siete puntos que condena "enérgicamente" el "golpe"
contra Zelaya.
Tras varias horas de deliberaciones en Washington, el Consejo
Permanente aprobó la resolución en la que además se exige el retorno de Zelaya
al poder y se fija una sesión extraordinaria de la Asamblea General de la OEA
para el próximo martes para estudiar los próximos pasos a seguir.
La
declaración, que, según el embajador de Honduras ante la OEA, Carlos Sosa,
"cumple con las aspiraciones" del Gobierno de Zelaya, exige el retorno de éste a
sus funciones constitucionales y declara que "no se reconocerá ningún Gobierno
que surja de esa ruptura inconstitucional".
El secretario general de la ONU,
Ban Ki-moon, instó, mediante una declaración escrita, a la "restitución de los
representantes democráticamente elegidos del país y al pleno respeto de los
derechos humanos, incluidas salvaguardas de seguridad para el presidente Zelaya,
los miembros de su familia y su gobierno".
El jefe de Estado de Paraguay,
Fernando Lugo, en su carácter de presidente pro témpore del Mercosur, anunció
que ese bloque no reconocerá "a ninguna otra autoridad" de ese país que no sea
Zelaya. En Managua están previstas reuniones de presidentes de la ALBA, el
SICA y el Grupo de Río para tratar la crisis en Honduras y ayudar a que Zelaya,
que estará allí, sea restituido en el cargo.
El Congreso y el propio
Micheletti, sin embargo, dijeron que han hecho lo correcto, pues Zelaya había
incurrido en "reiteradas violaciones" de la Constitución, otras leyes y
sentencias judiciales, el argumento esgrimido para su destitución.
Micheletti
aseguró que no llega a la Presidencia "bajo la ignominia de un golpe de Estado"
y prometió cumplir la Constitución y las leyes", además de garantizar que se
celebrarán elecciones generales el 29 de noviembre próximo, como estaba
previsto.
El hasta ahora titular del Congreso asumió porque desde hace meses
está vacante el cargo de vicepresidente del país, al que le hubiera
correspondido la Presidencia, según prevé la Constitución para el caso de que el
jefe de Estado sea destituido.
El Parlamento, de 128 escaños, designó a
Micheletti para completar los seis meses que faltan hasta el 27 de enero de
2010, cuando Zelaya debía entregar el poder al ganador de las elecciones de
noviembre.
Los funcionarios de la Administración Obama que hablaron con la
prensa en Washington opinaron que es "difícil tomar en serio" esa supuesta carta
de renuncia e instaron a un pronto retorno de Zelaya al país.
Sin precisar
detalles, uno de los funcionarios dijo que Estados Unidos ha sido "muy claro"
con los distintos sectores e instituciones de Honduras de que cualquier
resolución a la crisis debe ser "democrática" y
"constitucional".