El Confidencial
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José Manuel López García

EDUCACIÓN

Paralizan las clases en un colegio de Lugo ante la falta de seguridad de las obras

15-09-2009 10:34:00

 El jefe territorial de la Consellería de Educación, José Jesús Ramos Ledo, está reunido en estos momentos con un grupo de padres de alumnos del colegio ‘Luis Pimentel’ –A Piringalla-, que recorrieron a pie el trayecto que separa este centro educativo del edificio administrativo de la Xunta de Galicia –ubicado en la Ronda da Muralla-, para protestar los “problemas de seguridad” que están padeciendo sus hijos a causa de unas obras proyectas por el bipartito, que comenzaron este mismo verano y que no fueron finalizadas para el inicio del curso escolar.

El secretario del ANPA, Jorge Rodríguez, confirmó que un 80 por ciento de los padres de los 618 alumnos matriculados en este centro están participando en esta singular forma de protesta, porque consideran que el centro está “totalmente bloqueado” a causa de esas obras y, además, detectan “problemas de seguridad”.

De hecho, el representante del ANPA explicó que el “malestar” de los padres fue a más ayer mismo, cuando se cayeron al suelo dos vallas de seguridad que, afortunadamente, “no alcanzaron a ningún niño”. Por ello, convocaron una asamblea de urgencia por la noche y adoptaron la decisión de convocar esta protesta, con el objetivo de conseguir una reunión con los representantes de la Xunta de Galicia.

Rodríguez precisó que los padres siempre se opusieron a la ejecución de las obras aprobadas por el bipartito, porque consideran que son “un parche” que no contribuirá a mejorar la situación del centro. Además, desde el primer momento, se temían que estos trabajos no estarán finalizados antes del inicio del curso escolar.

Explicó que el proyecto incluía la instalación de ascensores y rampas en el edificio principal, para hacerlo accesible, una actuación que contaba con el beneplácito de los padres. Sin embargo, también contemplaba la ampliación de un gimnasio que está ubicado en otra edificación, dedicada exclusivamente a Educación Infantil, con la que no estaban de acuerdo, porque sólo se incrementaba su superficie en “40 o 50 metros cuadrados” y, por lo tanto, estas instalaciones “seguían sin tener las medidas que marca la ley”.

Los padres proponían el derribo de un tercer edificio, que tiene sólo tres aulas, para hacer "un gimnasio en condiciones" y unas instalaciones realmente apropiadas para los niños. De hecho, llegaron a encargar por su cuenta un proyecto de arquitectura, pero el bipartito, explicó Rodríguez, se "negó en todo momento a aceptar" sus propuestas.

Ahora esperan que el nuevo Gobierno gallego sea más receptivo con sus demandas y, sobre todo, que solucione los supuestos “problemas de seguridad” detectados en el centro.





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