El ex alcalde de Vigo y secretario del Partido Galeguista, Manoel Soto, deja definitivamente la política. Lo hace porque es incompatible con sus negocios, dice, no por desgaste o falta de ilusión o de cargos políticos. Si se tiene que decantar por una de las dos actividades se queda, sin dudarlo, con poder proporcionar bienestar a su familia. Una decisión que venía meditando desde hace tiempo porque veía que la tarea política estaba repercutiendo de manera negativa en algunos de sus clientes.
Soto se va pero deja una recomendación: Galicia debería contar con una cuarta fuerza política que contribuya a equilibrar las tensiones que a veces surgen en el Parlamento y en los concellos. Y, en este sentido, emplaza a los empresarios a que apuesten por un proyecto político para que la autonomía saque músculo también a nivel estatal. Cree que mientras no haya un grupo de empresarios que le "pongan las pilas" a un cuarto partido "Galicia seguirá mendigando las migajas del Estado".
El ex alcalde de Vigo dice irse sin rencores y no negará consejo político, siempre en privado, eso sí, a quien se lo pida.